Por Juan Giglio
Varios partidos de izquierda, como el MST, PTS o Izquierda
Socialista, que durante la pandemia agitaron la necesidad de imponer
confinamientos, cuarentenas y pases sanitarios, incluso apoyándose en el ejemplo chino, ahora salieron
a apoyar a los trabajadores y al pueblo de este país, que -¡O rara casualidad!-
han salido a pelear contra las mismas restricciones que estos compañeros
defendieron a ultranza.
Cuando denunciábamos estas políticas, nos acusaban de “anticuarentenas”
o “negacionistas”, ubicándonos en las filas de los sectores más
retrógrados o que “niegan la ciencia”. ¡Como si todo lo
relacionado a la ciencia -en manos de los capitalistas- debe ser defendida sin chistar, cuando nuestros maestros nos
enseñaron que esta clase, en su crisis, no hace otra cosa que crear monstruosos engendros, avalados por sus “científicos” a
sueldo!
La historia, que con sus hechos siempre termina
ratificando o rectificando los posicionamientos políticos, filosóficos o científicos, les
está dando una paliza a todas estas organizaciones. ¡Los chinos y las
chinas, en el país del Covid y con la clase obrera al frente, se están rebelando contra las cuarentenas y demás restricciones antidemocráticas! Ellos y ellas saben, a través de su
praxis, que los confinamientos no sirvieron para cuidar la salud del
conjunto,.
Los bolcheviques, que, en durante sus primeros años de gobierno sufrieron pestes mucho peores que estas, fueron enemigos de las cuarentenas, a las que consideraban remedios medioevales o propios de aprendices de brujería: La política sanitaria del gobierno soviético se puede resumir en un lema oficial que se difundió en ese momento: “De la lucha contra las epidemias a la lucha por unas condiciones de vida y de trabajo más saludables”.
Sin embargo, es igualmente digno de mención que
a pesar de las epidemias altamente infecciosas y mortales que devastaron el
país en ese momento, el gobierno soviético no recurrió a los encierros de la
población. Tampoco prohibieron las concentraciones masivas ni propagaron el
“distanciamiento social”. Tales medidas individualistas y atrasadas eran ajenas
a los bolcheviques. Por supuesto, se negaron a recurrir a tales medidas no
porque no fueran conscientes de la naturaleza infecciosa de enfermedades como
el tifus (especialmente la fiebre maculosa).
El Dr.
Mühlens, un profesor de medicina alemán que trabajó en Rusia a principios de la
década de 1920 para apoyar los esfuerzos de las autoridades sanitarias
soviéticas, publicó un folleto sobre su experiencia en 1923. Su informe
demuestra que los bolcheviques eran plenamente conscientes del hecho que las
concentraciones masivas aumentan el peligro de propagar enfermedades. “En Moscú
se podía ver un aumento del número de enfermedades después de todas las
celebraciones más grandes, después de reuniones de trabajadores que ya estaban
infectados.” [16]
https://enlacescs.blogspot.com/2021/04/bolcheviques-enemigos-de-las.html
Llegó la hora de abrir el debate en
las filas de la izquierda, una discusión que no es abstracta, porque
nos prepara para un futuro en el que la burguesía volverá a utilizar estas
mismas herramientas, alegando razones “sanitarias” o de carácter “humanitario”.
En ese sentido y por esa misma razón, nos debemos un balance, poniendo en el tapete las líneas que han tenido las fuerzas de izquierda frente a las mismas políticas que ahora están
haciendo explotar la revolución en China.
Los chinos y las chinas están demostrando, en los hechos y mucho mejor que en
cualquier foro académico, que teníamos razón, por lo tanto, no nos vamos a
callar. Queremos interpelar a la izquierda que dejó pasar lo que hemos denominado “Contrarrevolución Covid”, que no significa negar
la existencia del virus ni la necesidad de enfrentarlo, sino que trata de explicar
la esencia de la táctica "sanitaria", utilizada por la burguesía, a través de la OMS y
los distintos gobiernos.
El heroico proletariado chino está demostrando que las cuarentenas fueron diseñadas por los dueños del mundo para desmovilizar y regimentar a la clase trabajadora y el pueblo. ¡La política del “quédate en casa”, defendida por compañeros que se reivindican del trotskismo y la revolución socialista, es idéntica a la que, hoy por hoy, aplica el Partido Comunista Chino, aunque en este caso con un poco más de éxito, ya que a los burócratas asiáticos les duró más tiempo que al resto!

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