Por Samuel Noyola
Hace 56 años, en octubre de 1966, surgía Black Panther Party, originalmente llamado Partido Pantera Negra de Autodefensa y popularmente conocido como Panteras Negras., una organización negra, socialista y revolucionaria de los Estados Unidos, que tuvo vida hasta 1982. Este grupo jugó un papel de vanguardia, organizando patrullas de ciudadanos armados para vigilar el comportamiento de los agentes de policía, desafiando la brutalidad racista de la policía en Oakland, California, contra los afroamericanos.
Sus integrantes solían decir que su nombre estaba íntimamente ligado al carácter de su partido, ya que la pantera lo que busca «no es atacar a alguien en primer lugar, sino cuando es atacada y acorralada, respondiendo ferozmente y sin piedad contra su agresor», teniendo en ese sentido puntos de contacto con las ideas del dirigente negro Malcolm X. Para el año 1969 su evolución política creció entre los ciudadanos negros, ganando enorme simpatía durante la lucha contra la guerra de Vietnam, época en la que se constituyó como una referencia para toda la juventud. Ese mismo año, lanzó un programa de 10 puntos que respondía a las necesidades de vastos sectores de la sociedad, comenzando por los afroamericanos.
El partido de la autodefensa negra creció tanto, que en el año 1970 tenía presencia en 68 ciudades con miles de militantes. El gobierno comprendió la amenaza que significaba para sus planes de explotación y guerrerismo, ya que con sus milicias, las panteras cuestionaban el monopolio de las armas por parte del estado. No es casualidad, que el FBI, después de catalogarlas como una de las “mayores amenazas para la nación”, comenzara una campaña de desprestigio político, saboteando su organización con infiltrados y todo tipo de provocaciones, tratando de socavar la autoridad ganada en las calles.
Es que su programa comenzaba a ganar popularidad entre amplios sectores de la clase obrera y el pueblo, que lo veían como una herramienta para luchar por sus derechos y en contra del gobierno. Entre otros puntos, se proponía conquistar “Poder, para determinar el destino de las comunidades negras, pleno empleo, educación decente y aumentos salariales”. Además de esto exigía “El fin del robo a las comunidades negras, oprimidas por parte de los capitalistas, la exposición de esta realidad decadente ante el conjunto de la sociedad norteamericana y una educación que enseñe la verdadera historia de los negros y su papel en la sociedad contemporánea”.
Otros planteos significativos fueron la “necesidad de contar con un sistema eficiente y gratuito de salud, el fin de la brutalidad policial, la libertad de los cientos de presos políticos afroamericanos” y, lo que constituía un reclamo generalizado de toda la juventud y amplios sectores de la población, la “finalización inmediata de la Guerra de Vietnam”. Las Panteras Negras levantaban otras banderas sociales, como “programas de almuerzo para los niños pobres, la habilitación de clínicas gratuitas para toda la población y la lucha contra las drogas, considerándolas como un arma al servicio de la alienación capitalista”. Además, la organización impartía clases gratuitas de derecho y economía, autodefensa y primeros auxilios.
Entre algunas de sus intervenciones públicas más impactantes, está su participación en los Juegos Olímpicos de México 1968, cuando los medallitas Tommie Smith y John Carlos -oro y bronce respectivamente en la prueba de 200 metros llanos- bajaron sus cabezas y levantaron los puños en momentos en que se entonaba el himno de Estados Unidos. Esta actitud de rebeldía indisimulada, constituyó un tremendo símbolo del movimiento Black Power -Poder Negro- contra el racismo de su país y el Apartheid que imperaba en esa época en Sudáfrica.
Las panteras viven en las luchas obreras y populares
Con el pasar de los años fueron perdiendo prestigio debido a las campañas del gobierno y sus peleas internas. Entre 1972 y 1973 dan un giro muy grande en sus políticas, centrándose en la disputa electoral, presentando a Bobby Seale y Elaine Brown como candidatos de la alcaldía de Oakland. A partir de este momento y hasta los años ochenta las Panteras fueron desvaneciéndose al calor del reflujo de las luchas, los sucesivos encarcelamientos y las muertes violentas de varios de sus miembros, como Huey P. Newton que fue asesinado por un traficante de drogas en 1989.
Sin embargo, a partir del rechazo multitudinario a los crímenes racistas perpetrados por la policía de Obama, miles de afroamericanos volvieron a tomar como propias las viejas reivindicaciones y métodos de las Panteras, comenzando por exigir el cese de las hostilidades y asesinatos. Esa situación no sólo se mantuvo, sino que pegó un salto con las revueltas de repudio a los crímenes policiales contra ciudadanos afro descendientes, durante los gobiernos de Donald Trump y Joseph Biden, respectivamente. ¡La vida de los negros vale, (Black Live Matters) es una de las consignas que retumbó y sigue retumbando en cada acción por la defensa de los derechos de esta comunidad!
El ejemplo histórico de las Panteras Negras y los actuales intentos de apoyarse en su experiencia, debe servirle a la vanguardia obrera, popular y feminista de nuestro país, para comenzar a poner en pie embriones de Comités de Autodefensa, que serán más que necesarios ya que desde el gobierno se preparan para atacar con dureza a las luchas, siendo Berni la punta del ovillo de esa política, que cuando se despliegue con más "naturalidad" incluirá la organización de bandas parapoliciales, algo que el peronismo conoce desde siempre.
La defensa de los territorios tomados y los conflictos obreros, debe implementarse con una política de que involucre, no sólo a quienes desean mantener su pedazo de tierra, sino a todas las organizaciones y personalidades que apoyan estas batallas por la dignidad humana. Nuestro partido, a diferencia de la izquierda pacifista y electoralista, asume esta perspectiva como una cuestión de “necesidad y urgencia”, lo que no significa alentar acciones aventureras o "descolgadas" del movimiento de masas, sino ubicar a la autodefensa como una de las principales herramientas al servicio de la clase trabajadora y sus combates contra la patronal, los burócratas y el Estado Capitalista.

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