domingo, 17 de julio de 2022

El feminismo no pueda darle la espalda a las mujeres ucranianas


Por Je Constantino

Desde que comenzó la invasión de Rusia, una potencia imperialista sobre Ucrania, un país semicolonial y conducido por un títere político de la OTAN, el movimiento de mujeres en Argentina no se ha pronunciado en apoyo y solidaridad hacia las mujeres ucranianas en resistencia.

Sin embargo, las mujeres de nuestro partido, a través de Defensorías de Géneros en unidad con nuestra internacional, la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI, ver notas sobre el análisis de Ucrania en nuestro blog), mantenemos una permanente comunicación con feministas ucranianas, hemos levantado consignas de apoyo a su legítima resistencia desde el comienzo de la guerra, así como también hemos levantado consignas en defensa de las mujeres palestinas (ver fotos del último 8M).

Hacemos un llamado al Movimiento de Mujeres en Argentina y en toda Latinoamérica a levantar la guardia para acompañar la lucha feminista en Ucrania y en el resto del mundo en un contexto de guerra, que no puede esperar. Mujeres feministas unidas en Ucrania y en contacto con otras mujeres alrededor de esta guerra, han expresado en un manifiesto* las siguientes consignas:

"Nosotras, feministas de Ucrania, llamamos a las feministas de todo el mundo a solidarizarse con el movimiento de resistencia del pueblo ucraniano contra la guerra depredadora e imperialista desatada por la Federación Rusa. Los relatos de guerra suelen presentar a las mujeres como víctimas. Sin embargo, en realidad, las mujeres también desempeñaron un papel clave en los movimientos de resistencia, tanto en el frente (de combate) como en el frente doméstico: desde Argelia hasta Vietnam, desde Siria hasta Palestina, desde el Kurdistán hasta Ucrania.

Las autoras del manifiesto Resistencia Feminista contra la Guerra (Feministas Contra La Guerra, 17 de marzo de 2022) niegan a las mujeres ucranianas este derecho a la resistencia, que constituye un acto básico de autodefensa de los oprimidos. Nosotras, por el contrario, consideramos la solidaridad feminista como una práctica política que debe escuchar las voces de les afectades directamente por la agresión imperialista. La solidaridad feminista debe defender el derecho de las mujeres a determinar de forma independiente sus necesidades, así como sus objetivos políticos y las estrategias para alcanzarlos. 

Las feministas ucranianas luchábamos contra la discriminación sistémica, el patriarcado, el racismo y la explotación capitalista mucho antes del momento actual. Llevamos y seguiremos llevando a cabo esta lucha tanto durante la guerra como en tiempos de paz. Sin embargo, la invasión rusa nos obliga a centrarnos en el esfuerzo general de defensa de la sociedad ucraniana: la lucha por la supervivencia, por los derechos y las libertades fundamentales, por la autodeterminación política. (...) 

La agresión rusa socava los logros de las feministas ucranianas en la lucha contra la opresión política y social. En los territorios ocupados, el ejército ruso utiliza las violaciones masivas y otras formas de violencia machista como estrategia militar. El establecimiento del régimen ruso en estos territorios supone la amenaza de criminalizar a las personas LGBTIQ+ y despenalizar la violencia doméstica. En toda Ucrania, el problema de la violencia domestica se está agravando. (...)

Para huir de la guerra, muchas mujeres se ven obligadas a abandonar el país, y se encuentran en una posición vulnerable debido a los obstáculos para acceder a la vivienda, las infraestructuras sociales, los ingresos estables y los servicios sanitarios (incluidos los anticonceptivos y el aborto). También corren el riesgo de caer víctimas de trata. Hacemos un llamado a las feministas de todo el mundo para que apoyen nuestra lucha.

A diferencia de la burguesía, que necesita dividirnos en campos de lucha para sus objetivos bélicos, las mujeres de nuestra organización hacemos un llamado urgente a la Unidad Feminista Internacional para apoyar la resistencia legítima del pueblo ucraniano, y a las mujeres que están combatiendo de diferentes formas, en todas las formas, como lo hemos hecho históricamente.

Ucrania no es la única razón de este llamado, ya que, tanto en EEUU como en otros territorios, nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos está siendo amenazado. En este momento crucial de la historia, en Polonia, miles de refugiadas ucranianas, muchas de ellas adolescentes violadas, no tienen el derecho al aborto. La inflación extrema, la falta de trabajo y vivienda profundizan la situación mundial de las mujeres y disidencias. 

Asimismo, defender las infancias internacionales debería ser una cuestión de principios para las feministas. Sabemos que, en toda situación bélica aumenta el accionar de las Redes de Trata (y la prostitución). "La guerra de Ucrania está provocando desplazamientos masivos y flujos de refugiados, unas condiciones que podrían dar lugar a un aumento significativo de la trata de personas y una grave crisis de protección de la infancia” (UNICEF, marzo 2022)

"El 28% de las víctimas de trata en el mundo son niños; (...). Miles de personas entran todavía cada día por puestos fronterizos abarrotados a comunidades vecinas colapsadas y, aunque la mayor presencia de organizaciones internacionales en las mismas contribuye a una mejor atención de los desplazados, la situación está lejos de estar controlada por completo. (...) este es el contexto idóneo para quienes tratan de aprovecharse de los más vulnerables." (Niños en la frontera Ucrania. Alejandra Agudo, reportera del diario El País)

En Rusia, hay mujeres que por presenciar una protesta en contra de la guerra fueron obligadas por el ejército ruso a desnudarse en medio de la calle*. Fueron humilladas, y hay presos y presas políticas por haberse expresado contra la invasión rusa a Ucrania en esas protestas. ¡En Rusia no hay derecho a la protesta contra la guerra! ¡Las políticas de Putin y su gobierno son anti-democráticas, anti-obreras (ver nota de socialistas rusos) y anti-feministas!

¿Cómo no unir nuestras fuerzas en una coyuntura de arbitrariedades contra nosotras y contra los pueblos todos? ¿Cómo ignorar que la guerra fue siempre y continúa siendo un ataque a la clase trabajadora?  Si el movimiento de mujeres en Argentina ha sido una referencia para el resto del feminismo latinoamericano y mundial, no puede, bajo ninguna fundamentación política insuficiente, abstracta y poco profunda, ubicarse en una postura divisionista en un contexto bélico de estas características.

No debemos como clase trabajadora bajar la guardia cuando tenemos frente a nosotrxs, además, un claro ataque a nuestro salario y medios de vida, a todas nuestras condiciones de supervivencia. El feminismo debe tener, sobre todo, una verdadera consciencia de clase. La misma que necesitamos en las actuales circunstancias, porque no alcanza con defender nuestros cuerpos si no defendemos los cuerpos en la guerra. Los cuerpos de las demás mujeres en el resto del mundo. 

El próximo 25 de julio a las 16:30 en el Obelisco, junto a otras organizaciones, convocamos a una movilización en apoyo al pueblo ucraniano, donde llevaremos nuestra solidaridad también al movimiento de mujeres de Ucrania. Nuestro frente es el frente de la clase obrera, ¡nuestro feminismo es internacional contra todxs lxs imperialistas!, y por la unidad de nuestras luchas. 

*El Manifiesto "El derecho a resistir. Un manifiesto feminista" será difundido en breve, luego de debatir algunos puntos con las compañeras.

*Estamos en contacto con Rosalía, una mujer rusa que vivió esta terrible experiencia durante una protesta en marzo del 2022 a pocos kilómetros de Moscú. Vamos a narrar esta historia con más detalles en breve.

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