Por Je Constantino
Desde que comenzó la invasión de Rusia, una potencia
imperialista sobre Ucrania, un país semicolonial y conducido por un títere
político de la OTAN, el movimiento de mujeres en Argentina no se ha pronunciado
en apoyo y solidaridad hacia las mujeres ucranianas en resistencia.
Sin embargo, las mujeres de nuestro partido, a través de
Defensorías de Géneros en unidad con nuestra internacional, la Corriente
Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI, ver notas sobre el análisis de
Ucrania en nuestro blog), mantenemos una permanente comunicación con feministas
ucranianas, hemos levantado consignas de apoyo a su legítima resistencia desde
el comienzo de la guerra, así como también hemos levantado consignas en defensa
de las mujeres palestinas (ver fotos del último 8M).
Hacemos un llamado al Movimiento de Mujeres en Argentina y
en toda Latinoamérica a levantar la guardia para acompañar la lucha feminista
en Ucrania y en el resto del mundo en un contexto de guerra, que no puede
esperar. Mujeres feministas unidas en Ucrania y en contacto con otras mujeres
alrededor de esta guerra, han expresado en un manifiesto* las siguientes
consignas:
"Nosotras, feministas de Ucrania, llamamos a las
feministas de todo el mundo a solidarizarse con el movimiento de resistencia
del pueblo ucraniano contra la guerra depredadora e imperialista desatada por
la Federación Rusa. Los relatos de guerra suelen presentar a las mujeres como
víctimas. Sin embargo, en realidad, las mujeres también desempeñaron un papel clave
en los movimientos de resistencia, tanto en el frente (de combate) como en el
frente doméstico: desde Argelia hasta Vietnam, desde Siria hasta Palestina,
desde el Kurdistán hasta Ucrania.
Las autoras del manifiesto Resistencia Feminista contra la
Guerra (Feministas Contra La Guerra, 17 de marzo de 2022) niegan a las mujeres
ucranianas este derecho a la resistencia, que constituye un acto básico de
autodefensa de los oprimidos. Nosotras, por el contrario, consideramos la
solidaridad feminista como una práctica política que debe escuchar las voces de
les afectades directamente por la agresión imperialista. La solidaridad
feminista debe defender el derecho de las mujeres a determinar de forma
independiente sus necesidades, así como sus objetivos políticos y las
estrategias para alcanzarlos.
Las feministas ucranianas luchábamos contra la
discriminación sistémica, el patriarcado, el racismo y la explotación
capitalista mucho antes del momento actual. Llevamos y seguiremos llevando a
cabo esta lucha tanto durante la guerra como en tiempos de paz. Sin embargo, la
invasión rusa nos obliga a centrarnos en el esfuerzo general de defensa de la
sociedad ucraniana: la lucha por la supervivencia, por los derechos y las
libertades fundamentales, por la autodeterminación política. (...)
La agresión rusa socava los logros de las feministas
ucranianas en la lucha contra la opresión política y social. En los territorios
ocupados, el ejército ruso utiliza las violaciones masivas y otras formas de
violencia machista como estrategia militar. El establecimiento del régimen ruso
en estos territorios supone la amenaza de criminalizar a las personas LGBTIQ+ y
despenalizar la violencia doméstica. En toda Ucrania, el problema de la
violencia domestica se está agravando. (...)
Para huir de la guerra, muchas mujeres se ven obligadas a
abandonar el país, y se encuentran en una posición vulnerable debido a los
obstáculos para acceder a la vivienda, las infraestructuras sociales, los
ingresos estables y los servicios sanitarios (incluidos los anticonceptivos y
el aborto). También corren el riesgo de caer víctimas de trata. Hacemos un
llamado a las feministas de todo el mundo para que apoyen nuestra lucha.
A diferencia de la burguesía, que necesita dividirnos en
campos de lucha para sus objetivos bélicos, las mujeres de nuestra organización
hacemos un llamado urgente a la Unidad Feminista Internacional para apoyar la
resistencia legítima del pueblo ucraniano, y a las mujeres que están
combatiendo de diferentes formas, en todas las formas, como lo hemos hecho
históricamente.
Ucrania no es la única razón de este llamado, ya que, tanto
en EEUU como en otros territorios, nuestro derecho a decidir sobre nuestros
cuerpos está siendo amenazado. En este momento crucial de la historia, en
Polonia, miles de refugiadas ucranianas, muchas de ellas adolescentes violadas,
no tienen el derecho al aborto. La inflación extrema, la falta de trabajo y
vivienda profundizan la situación mundial de las mujeres y disidencias.
Asimismo, defender las infancias internacionales debería ser
una cuestión de principios para las feministas. Sabemos que, en toda situación
bélica aumenta el accionar de las Redes de Trata (y la prostitución). "La
guerra de Ucrania está provocando desplazamientos masivos y flujos de
refugiados, unas condiciones que podrían dar lugar a un aumento significativo
de la trata de personas y una grave crisis de protección de la infancia”
(UNICEF, marzo 2022)
"El 28% de las víctimas de trata en el mundo son
niños; (...). Miles de personas entran todavía cada día por puestos fronterizos
abarrotados a comunidades vecinas colapsadas y, aunque la mayor presencia de
organizaciones internacionales en las mismas contribuye a una mejor atención de
los desplazados, la situación está lejos de estar controlada por completo.
(...) este es el contexto idóneo para quienes tratan de aprovecharse de los más
vulnerables." (Niños en la frontera Ucrania. Alejandra Agudo, reportera
del diario El País)
En Rusia, hay mujeres que por presenciar una protesta en
contra de la guerra fueron obligadas por el ejército ruso a desnudarse en medio
de la calle*. Fueron humilladas, y hay presos y presas políticas por haberse
expresado contra la invasión rusa a Ucrania en esas protestas. ¡En Rusia no hay
derecho a la protesta contra la guerra! ¡Las políticas de Putin y su gobierno
son anti-democráticas, anti-obreras (ver nota de socialistas rusos) y
anti-feministas!
¿Cómo no unir nuestras fuerzas en una coyuntura de
arbitrariedades contra nosotras y contra los pueblos todos? ¿Cómo ignorar que
la guerra fue siempre y continúa siendo un ataque a la clase
trabajadora? Si el movimiento de mujeres en Argentina ha sido una
referencia para el resto del feminismo latinoamericano y mundial, no puede,
bajo ninguna fundamentación política insuficiente, abstracta y poco profunda,
ubicarse en una postura divisionista en un contexto bélico de estas
características.
No debemos como clase trabajadora bajar la guardia cuando
tenemos frente a nosotrxs, además, un claro ataque a nuestro salario y medios
de vida, a todas nuestras condiciones de supervivencia. El feminismo debe tener,
sobre todo, una verdadera consciencia de clase. La misma que necesitamos en las
actuales circunstancias, porque no alcanza con defender nuestros cuerpos si no
defendemos los cuerpos en la guerra. Los cuerpos de las demás mujeres en el
resto del mundo.
El próximo 25 de julio a las 16:30 en el Obelisco, junto a
otras organizaciones, convocamos a una movilización en apoyo al pueblo
ucraniano, donde llevaremos nuestra solidaridad también al movimiento de
mujeres de Ucrania. Nuestro frente es el frente de la clase obrera, ¡nuestro
feminismo es internacional contra todxs lxs imperialistas!, y por la unidad de
nuestras luchas.
*El Manifiesto "El derecho a resistir. Un manifiesto
feminista" será difundido en breve, luego de debatir algunos puntos con
las compañeras.
*Estamos en contacto con Rosalía, una mujer rusa que vivió
esta terrible experiencia durante una protesta en marzo del 2022 a pocos
kilómetros de Moscú. Vamos a narrar esta historia con más detalles en breve.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario