sábado, 4 de junio de 2022

Imperialistas chinos profundizan la colonización de Cuba


Por Damián Quevedo

A pesar de que gran parte del mundo ya se encuentra transitando la etapa “Post pandemia”, es decir saliendo del proceso en el cual todos los gobiernos capitalistas se jugaron a encerrar y desmovilizar a sus pueblos -asustándolos con el coronavirus- la burocracia China todavía se vale de esta maniobra para imponer su dominio en base al terror, que tiene características fascistas.

En ese marco, los falsos comunistas chinos encaran todo tipo de negocios en sus áreas de influencia, como por ejemplo en Cuba, donde, después de la caída de la URSS y del llamado “Período Especial”, el régimen castrista abrió sus fronteras al ingreso de todo capital que estuviera interesado en hacer negocios con el régimen.

Desde la caída de la URSS, Cuba perdió todos los beneficios que le había otorgado el matrimonio Castro-Krushchev, ya que el país del cual dependía desapareció con los acontecimientos de principios de los 90, cuando Cuba comenzó, no casualmente, un proceso de apertura al ingreso de capitales transnacionales, fundamentalmente europeos, a raíz del bloqueo yanqui[1]. 

Esta realidad, si bien tensó aún más las relaciones con Estados Unidos, permitió que la isla recibiera cierto oxígeno económico, aunque la consecuencia de este ha sido un aumento exorbitante de la explotación de grandes masas obreras, por parte de los inversores, que se asociaron a la burocracia, partícipe necesaria de sus negocios.

China, más allá de su fanfarria y oropeles, es una potencia imperialista de primer orden, razón por la cual protagoniza una dura pelea por la hegemonía mundial con los yanquis. Su avance en América Latina es una parte significativa de esta disputa por los mercados, ya que se trata justamente del histórico patio trasero de los Estados Unidos.

En ese terreno, Cuba ha sido cabeza de playa del desembarco chino en América. En la actualidad esa relación de dependencia se hace cada vez más profunda y el campo de la biotecnología, que, hoy por hoy y pandemia mediante, es uno de los rubros en ascenso.  

Fruto de la colaboración en el sector biotecnológico entre China y Cuba se presentó, recientemente, en la Oficina Nacional de la Propiedad Intelectual de ese país asiático, la primera patente de la vacuna Pan-Corona, informó, a través de su cuenta en Twitter, Eduardo Martínez Díaz, presidente del Grupo Empresarial BioCubaFarma[2].

Desde la izquierda revolucionaria entendemos que esta clase de acuerdos no tiene ningún aspecto beneficioso para el pueblo cubano, aunque si lo tendrá para la burocracia del Partido Comunista Chino y la burguesía que lo sostiene. Los negocios encarados por China son, irremediablemente, pasos adelante en la subordinación, cada vez más profunda, de Cuba a esta potencia imperialista.

De la misma manera que hoy, en medio de la guerra en Ucrania, gran parte de la izquierda no admite o se niega a admitir el carácter imperialista de Rusia, ante China y Cuba sostiene la misma actitud, como si allí quedaran resabios de Socialismo (o de los elementos de este, que alguna vez existieron) que sea necesario defender.

Los y las marxistas debemos partir del análisis concreto de las relaciones de producción y de las condiciones objetivas, de manera de definir con claridad el carácter de cada país. Esta es, en definitiva, la única forma de no capitular ante las apariencias o la presión del progresismo, que todavía le canta loas a la burocracia cubana.



[1] https://convergenciadecombate.blogspot.com/2021/07/declaracion-internacionalista-sobre.html

[2] https://www.granma.cu/cuba

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