miércoles, 1 de junio de 2022

Elecciones en Colombia, avanza otra crisis del régimen político


Por Damián Quevedo

El domingo hubo elecciones presidenciales en Colombia, donde todos los sondeos previos caracterizaban un seguro triunfo del populista Gustavo Petro, no tan amplio como para ganar en primera vuelta. Sin embargo, los analistas de la burguesía se equivocaron en cuanto a quién resultaría segundo, creyendo, en general, que ese puesto terminaría siendo ocupado por el candidato del ex presidente Uribe, el oficialista Federico Gutiérrez.

La sorpresa, para todos estos, fue la obtención de este lugar por parte de un “outsider” de la política, el empresario Rodolfo Hernández, que, aunque llegó a ser alcalde, no está identificado con ninguno de los partidos tradicionales de Colombia y se presenta con un discurso “anti corrupción”, siguiendo un camino populista de derecha, parecido al que llevó a la presidencia a Donald Trump.

Se llama Rodolfo Hernández, tiene 77 años, es un empresario que fue alcalde de la localidad de Bucaramanga y que aparece como el candidato favorito para ganar las elecciones que se van a celebrar en junio. Él sacó solamente el 28,2% de los votos, pero se calcula que gran parte de los votantes del candidato oficialista, que son un 24% de los sufragios, van a ir a votarlo a él para impedir que llegue Petro a la presidencia[1].

En los últimos tramos de la campaña, Petro intentó presentarse ante los capitalistas como la opción moderada, sosteniendo un tibio discurso populista, a través del cual prometió cumplir con reclamos históricos del movimiento de masas de Colombia, incluso algunos de los que levantaba las FARC, como la reforma agraria.

“Un clave en este marco es la puesta en marcha de una reforma agraria que ataque la desigualdad en la propiedad y el uso de la tierra, garantizando el derecho a la tierra de las familias rurales (con las mujeres como prioridad) y la formalización de la propiedad, entre otras medidas[2]. En abril Petro y Márquez firmaron en una notaría un documento en que se comprometieron a no expropiar[3].

Esta consigna, bajo las condiciones actuales del capitalismo, no solo no significa ningún cambio radical, sino que hasta tiene un carácter reaccionario, ya que, las grandes multinacionales extractivistas no tienen la intención de contar con el monopolio de la tierra, convirtiéndose en latifundistas. La mayoría prefiere arrendar, incluso pequeñas parcelas que luego unifican para producir en gran escala, de manera de ahorrarse el costo de la degradación de la tierra que implica llevar adelante este tipo de emprendimientos.

Hoy los grandes capitales volcados a la agro industria, no acaparan tierras, sino que prefieren arrendarlas, incluso sumando pequeñas porciones que alquilan a pequeños propietarios, a diferencia de los primeros años del capitalismo en el agro, en el que los terratenientes veían incrementarse su capital, con las mejoras introducidas por los arrendatarios[7] El proceso actual es inverso, la degradación del suelo implica una pérdida de capital que las mejoras

parciales realizadas por los arrendatarios no llegan a amortizar, el resultado es la tendencia a la eliminación paulatina de estos pequeños terratenientes[4].

El populismo colombiano no tiene margen para maniobrar, razón por la cual los cambios parciales o reformas, por derecha o por izquierda, que agitan estos dos candidatos, no son más que testimoniales. Eso hizo Hernández, que valiéndose de una retórica similar a la de Milei, no presentó ningún programa real. Es que, en el fondo, cualquiera que gane terminará administrando el Estado al servicio de las grandes multinacionales, que son, en definitiva, los verdaderos electores, los dueños de Colombia.

La principal señal que dejan estas elecciones es el creciente rechazo del movimiento de masas hacia los partidos tradicionales, expresando el crecimiento de una tendencia “anti régimen”, que tiene un alcance continental. La izquierda revolucionaria debe aprovechar esta dinámica, denunciado a los dos candidatos por igual y jugándose a aparecer como la única opción capaz de ir a fondo, impulsando una revolución obrera y popular que acabe con la actual institucionalidad capitalista.

 


[1] https://www.lanacion.com.ar/lnmas/

[2] https://cnnespanol.cnn.com/author/cnn-espanol/

[3] https://cnnespanol.cnn.com/author/cnn-espanol/

[4] http://enlacescs.blogspot.com/2020/02/la-tendencia-decreciente-de-la-renta.html

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