Por Juan Giglio
Años atrás, luego de que vuestra organización rompiera con
el viejo MAS, a la que yo pertenecía, la conducción de mi partido motorizó una
campaña de calumnias contra ustedes y, en ese marco, alentó o al menos apañó, violentísimos
ataques físicos contra vuestra militancia, como los que tuvieron lugar en la
facultad de Psicología de la UBA y en la estación de trenes de La Plata.
La dirección del MAS justificaba las agresiones ubicando al
PTS casi en el mismo lugar que a nuestros enemigos de clase. Con el correr del
tiempo, esta aberración política, moral y metodológica terminó siendo repudiada
por una buena parte de los y las militantes que provenimos de la diáspora producida
por la explosión del partido fundado por Nahuel Moreno.
Por eso, cuando la seguridad del PO lastimó a un conocido militante
de Democracia Obrera, desde nuestro partido propusimos organizar un tribunal
obrero -o alguna instancia parecida- para investigar y juzgar lo sucedido. Tiempo
después, en una marcha del 24 de marzo, camaradas de nuestro partido agredieran
a militantes del PSTu. ¡Inmediatamente nuestro Comité Central pidió disculpas y
publicó una dura autocrítica!
Coherentemente con este punto de vista principista, en
relación a lo sucedido en Puán, dijimos: ¡La izquierda revolucionaria, que
de conjunto ha sido afectada por lo sucedido, no debe ni puede mirar para otro
lado, o conformarse con una simple crítica, debe reclamar el cese inmediato de
las hostilidades entre las organizaciones en cuestión y promover la puesta en
marcha de algún mecanismo -consensuado entre todas las partes- para juzgar lo
sucedido y resolver medidas que eviten que, situaciones como estas, vuelvan a
repetirse (CS, 14 de abril)!
Las direcciones de los grupos enfrentados en Filo tienen la
responsabilidad de hacer lo necesario para frenar definitivamente este tipo de
agresiones entre militantes revolucionarios. ¡En ese sentido, por
ser el partido más importante de la izquierda revolucionaria, a ustedes les cabe la principal
responsabilidad, reconociendo errores, llamando a la reflexión e impulsando la conformación de mecanismos que ayuden a desandar un camino que nunca debió ser transitado (CS, 14 de abril)!
Compañeros y compañeras del PTS si no lo hacen, lo que hoy aparece como una simple lastimadura, en un futuro no muy lejano puede llegar a convertirse en gangrena, una infección que, como dijimos al principio, afectará a toda la izquierda revolucionaria (CS, 14 de abril). Para terminar, me pongo a vuestra disposición, igual que mi partido, para colaborar con todo lo que sea posible para enfrentar esta situación, que, insisto, involucra de manera directa a toda la izquierda revolucionaria.

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