Por Juan Giglio
Los medios que cubrieron la noticia de las muertes ocasionadas por cocaína adulterada, nada dicen acerca de los índices de mortalidad relacionados al consumo general de drogas, que en nuestro país significan el 16,3% del total de las muertes anuales. El Observatorio Argentino de Drogas dice al respecto, que en la población de 15 a 64 años para el año 2019 se estimaron en 13.182 casos, siendo una tasa bruta de mortalidad de 45,7 cada 100.000 habitantes, para el mismo período. (1)
A los funcionarios poco les interesa hablar del tema, porque forman parte de un sistema que depende, en gran parte, de este negocio, que mayoritariamente adquiere un carácter legal. ¡Los laboratorios de la denominada “Big Pharma, que ahora están ganando fortunas con la comercialización de vacunas transgénicas experimentales, son los que producen y venden la mayoría de las drogas -antidepresivas o estimulantes- que generan las adicciones que enferman, alienan y matan por doquier!
Las drogas, como todo dentro del capitalismo, son mercancías, razón por la cual, mientras exista este sistema existirán empresarios que lucren con su venta, produciéndolas, legal o ilegalmente, bajo formas distintas, como pastillas, polvos, hongos, cigarrillos, bebidas alcohólicas, etc. Los “narcos” hacen esto por “fuera de la ley”, mientras que la mafia más poderosa, la gran industria farmacéutica, lo hace bajo la protección directa de los gobiernos, los ejércitos, los políticos y los jueces de todo el planeta.
Además de un fabuloso negocio, la comercialización de drogas es, para los capitalistas, una herramienta política, que utilizan para “mojarle la pólvora” a la rebeldía juvenil, comprendiendo que es más fácil dominar a una masa de jóvenes alienados que a miles de luchadores y luchadoras. Los revolucionarios debemos ganar a estos jóvenes para que no caigan en la trampa y para que odien a sus verdugos, que necesitan clientes y “ovejas mansas”.
A los jóvenes trabajadores, también, hay que decirles que los estimulantes, como la cocaína, no son otra cosa que el “combustible” de la flexibilidad laboral. Los laburantes son, para los patrones, “material descartable”, porque después de algunos años de súper explotación -garantizada por el consumo abusivo de este tipo de sustancias- terminan enfermándose o muriendo.
Quienes defendemos las banderas del Socialismo y de la Revolución, debemos actuar como los bolcheviques, que enfrentaban el alcoholismo obrero, promovido por los gobiernos y los empresarios para destruir y neutralizar las mentes proletarias rebeldes. En ese sentido, la táctica de la legalización no está mal, porque sirve para liquidar una parte del negocio y acabar con la persecución de los consumidores, pero no acabará con el flagelo. ¡Para eso, habrá que acabar con el Capitalismo, construyendo una sociedad en la que valga la pena vivir, el Socialismo!
(1) https://www.argentina.gob.ar/sedronar/investigacion-y-estadisticas/observatorio-argentino-de-drogas/estudios/mortalidad-relacionada-con-las-drogas
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