La rebelión de Myanmar, con el proletariado a la vanguardia, demuestra que no hay lugar en el mundo para las dictaduras militares
Un amplio y extendido movimiento de desobediencia civil comenzó casi de inmediato, acumulando el apoyo de amplios sectores de la sociedad. Por esa razón, los trenes se han detenido, los hospitales han cerrado y se cree que los ministerios de la capital, Naypyidaw, están paralizados debido a las huelgas masivas. Trabajadores y trabajadoras de distintos rubros, incluyendo enfermeros, médicos, abogados, profesores, ingenieros, agricultores, personal ferroviario, funcionarios, operarios de fábricas e incluso algunos agentes de policía, se han declarado en huelga o desertaron en un intento por paralizar al nuevo gobierno militar. (Leer)

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