Por Ernesto Buenaventura
Cientos de miles de manifestantes marcharon y se enfrentaron con la
policía, agitando consignas contra la Ley de Seguridad Integral, ya que el gobierno, encabezado por
Macron alentó la imposición de una normativa que castigará a quien o quienes difundan imágenes de los
abusos policiales, que son moneda corriente en Francia.
La mayoría de las veces, estos hechos represivos son registrados por protagonistas o testigos, que rápidamente difunden los videos y fotos a través de las redes sociales, provocando un repudio de carácter generalizado, situación que incomoda al cada vez más débil gobierno. Así sucedió el 23N, cuando la ocupación de la Plaza de la República degeneró en un brutal desalojo, o luego de que tres policías apalearan a un joven negro, gritándole insultos racistas.
En ese contexto, la Asamblea
Nacional aprobó la ley de “Seguridad Global”, que abre las puertas
a sancionar la publicación de este tipo de imágenes. Además, según lo resuelto,
el ejecutivo tendrá la posibilidad de implementar otras políticas del mismo tenor, como la creación de un cuerpo de policía municipal en París o el
refuerzo de las competencias de las agencias privadas de "seguridad".
El artículo 24 de la citada normativa, prohíbe la difusión no difuminada de imágenes de intervenciones policiales que
perjudiquen de manera manifiesta la integridad física o psíquica de un agente, junto con la utilización de drones para grabar las manifestaciones.
Aunque la
presión social obligó al ejecutivo a introducir una enmienda en el último
momento para garantizar el “derecho a informar”, esto no evitó la lluvia de
críticas a nivel internacional, desde Amnistía hasta el Consejo de Derechos
Humanos de la ONU. Incluso la Comisión Europea recordó el lunes a las
autoridades francesas el principio de la “libertad de prensa” y dijo que
“seguía la situación de cerca”. (Elsaltodiario.com 29N)
De acuerdo a este medio El artículo 24 permitirá a los policías detener de manera preventiva a
aquellos manifestantes o reporteros que los graben”, asegura a El Salto Fabien
Jobard, especialista en temas policiales. “Los agentes se convencerán a partir
de ahora de que cualquiera que saque su cámara o teléfono en una protesta
representa una amenaza y un posible delincuente”, advierte este sociólogo.
Las acciones de protesta explotaron en Francia en momentos en que desde el gobierno endurecen las medidas "anti Covid-19", que más que estar al servicio de cuidar la salud de la población, han sido pergeñadas para impedir que continúen desarrollándose las luchas obreras y populares. Esta línea, que es la misma que tiene la mayoría de los gobiernos europeos, entró en crisis porque el movimiento de masas tienda cada vez más a cuestionarla.
La izquierda y todos los sectores que al menos se reivindiquen democráticos, no pueden sino repudiar la Ley Mordaza del régimen francés, organizando todo tipo de acciones solidarias para con los manifestantes de este país, que marcan el rumbo de la lucha democrática en el Viejo Continente, de la misma manera que lo venían haciendo los "Chalecos Amarillos", un verdadero símbolo de la rebeldía que se extiende a lo largo y a lo ancho del planeta..

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