Por Nico Kobane
El pueblo peruano llegó a su sexto día de movilizaciones contra el gobierno de Merino, que asumió luego de que el Congreso acordara -de manera anticonstitucional- la salida del ahora ex presidente Vizcarra, mediante una denominada "moción de censura". Inmediatamente después, miles ganaron las calles denunciando la situación de ilegalidad de Merino y todo el régimen, que tambalea ante un movimiento de masas que comenzó a agitar consignas similares a las de Chile, como por ejemplo "Perú Despertó" y "Nueva Constitución". ¡También, y al mejor estilo de Argentina en 2001, retumbó fuerte el "Que se vayan todos"!
El efecto contagio, más poderoso y letal -para la burguesía- que el del Covid, es el de la rebelión popular, que se extiende por todo el continente sacudiendo cada vez más países y actuando como un verdadero mazazo para la clase capitalista del Perú, que por estas horas continua buscando una salida institucional a la crisis, que escaló luego de la muerte a manos de la policía de dos jóvenes que se encontraban participando de las movilizaciones. En ese marco se produjo, además, la desaparición de casi 10 personas.
Hoy por hoy en Perú se vive un auténtico vacío de poder, debido a la imposibilidad de las diferentes facciones burguesas -que se disputan el gobierno- de acordar cuál de sus figuras es la más adecuada, si es que existe alguna, para timonear semejante crisis política. Esta situación no es otra cosa que el producto de la enorme corruptela que salpica a todo el régimen político, con un congreso repleto de funcionarios procesados por todo tipo de trapisondas.
En ese marco, y a pocas horas de la destitución de Merino, se rumoreaó la posibilidad de que su lugar fuese ocupado por una mujer, Roció Silva del Frente Amplio, posicionada como "progresista", acompañada por personajes de los partidos más reaccionarios, como el Morado. Sin embargo, esta maniobra, al servicio de embellecer al régimen, no prosperó porque la moción no contó con los votos necesarios para imponerse.
Las acciones callejeras se multiplicaron masivamente luego de que el sábado anunciaran la muerte de un joven, por la policía, provocando durísimos enfrentamientos. Mientras tanto, las imágenes -que recorrían el mundo- muestran a una "Primera Línea" muy parecida a la de Chile, donde la juventud peruana está jugando un papel de vanguardia, desafiando el toque de queda y la represión.
La herencia fujimorista se derrumba, golpeada con ferocidad por el movimiento de masas que reclama la imposición de una auténtica Asamblea Nacional Constituyente. Esta perspectiva, que comenzó a extenderse hacia cada vez más importantes sectores del pueblo, sólo podrá ser alcanzada con la movilización, sin caer en las trampas orquestada desde el parlamento, cuyo único objetivo es acallar y desviar las demandas democráticas más sentidas.
Para avanzar en ese sentido, será necesario poner en pie y multiplicar las asambleas en todos los lugares de trabajos y
barrios, para que les impongan a las centrales sindicales la convocatoria a una huelga general por tiempo indeterminado hasta que se vayan todos y se logre la salida más democrática posible. ¡La izquierda revolucionaria debe agitar con fuerza y audacia un programa obrero y socialista alternativo, proponiendo que la necesidad de construir, sobre las ruinas del decadente sistema capitalista peruano, una nueva sociedad, gobernada por los trabajadores y el pueblo!

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