Entre las ilusiones y falacias más comunes en la seudo intelectualidad peronista y toda la gama de colores progresistas, está la de la intervención del Estado en la economía, actividad que podría realizar con el fin de equilibrar o morigerar las desigualdades propias de la sociedad capitalista. En contraposición a esta política “redistributiva”, el discurso nacional y popular suele ubicar al liberalismo o a la llamada ortodoxia económica, cuyos ideólogos promueven el libre mercado sin injerencia del Estado.
Sin embargo, tanto uno como el otro son discursos tramposos, ya que parten de una supuesta (inexistente) independencia del Estado, por lo tanto de aquellos y aquellas que lo administran, de cualquier interés material, económico. Sobre todo, la premisa sobre la cual se apoyan es la utópica posibilidad de poder escindir la política cotidiana de su base real -la producción- con las características que esta asume en un determinado período histórico. (Leer todo)

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