Por Damián Quevedo
Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo[1].
Circo Beat, de Fito Páez, podría convertirse en Circovid, convirtiendo su estribillo en Circovid, Circovid / Todo el mundo juega aquí en el circovid / Circovid, Circovid / Rayos y culebras en el circovid
En este caso, quienes han manejado durante meses la supuesta pandemia, con recursos y medidas provenientes del medioevo, demostraron una nueva incapacidad, que los inhabilita para ejercer sus cargos gubernamentales: la de anticipar el caos que desataría una
concentración de miles de personas, que esperaron durante horas al sol,
para rendir homenaje al futbolista que consideran su ídolo.
Lo que debía ser la dolorosa
despedida de Diego Armando Maradona se convirtió, por obra de la improvisación,
en un total descontrol que terminó con la vicepresidenta Cristina Kirchner, junto
con otros funcionarios, en el despacho del Ministro del Interior, Eduardo
“Wado” De Pedro, que se encuentra en la planta baja del edificio de la Casa
Rosada junto al patio de las Palmeras.
Finalmente, cerca de las 16,
Cristina pudo abandonar el edificio, sufriendo, como todos los que estaban
allí, los efectos de los gases lacrimógenos que se arrojaron para disuadir a
quienes forzaron el ingreso hacia dicho patio y al salón de los Bustos, donde
ocasionaron destrozos y la caída de la columna que sostiene al busto del ex
presidente Hipólito Yrigoyen. Afortunadamente, éste no se rompió[2].
Ni
siquiera en la literatura Fantástica o la del Realismo Mágico, creada por García
Márquez, en cuyos textos habitan bizarros personajes que se pretenden
estadistas, estos son capaces de tamaña ineptitud, provocando un desastre para luego responsabilizar a otros en una escena digna de
Macondo, el pueblo en el que tiene lugar "Cien años de soledad", del genial "Gabo".
Barras
bravas con restricciones, como el Rafa Di Zeo, que fue recibido como un diplomático, vendedores ambulantes, gente refrescándose en las
fuentes del interior la casa de gobierno... ¡Como decía Marx, las tragedias vuelven a repetirse de manera farsesca! Alberto, que quiso tener un gran acto para recomponer su decaída imagen, logró más bien lo
contrario, mostrando la debacle de las
instituciones en el edificio más emblemático del Estado burgués.
El
peronismo, desde su nacimiento como partido, buscó desmovilizar a las
masas. En aquel famoso y renombrado 17 de Octubre de 1945, el propio Juan Domingo Perón salió al balcón de ese mismo
edificio, con el único propósito de convencer a los trabajadores que ocupaban Plaza de Mayo y se
refrescaban en las fuentes, que volvieran a sus casas, abandonando el centro simbólico de la política nacional.
Aunque Fernández intentó algo parecido, tarde comprendió que esas masas
no le responden, que él, a diferencia del fundador del Partido Justicialista, no oficia las veces de líder carismático. De ahí, que en vez de pronunciar discursos o dirigir ciertos gestos hacia la multitud concentrada en el centro de la ciudad, para desmovilizarla tuvo que recurrir al recurso más clásico, que es el de la represión con gases lacrimógenos y balas de goma.
La situación política, tan volátil, puede mutar con rapidez, tanto que ayer cambió todo en muy unas pocas horas. En la mañana, el gobierno -en medio de una crisis y ajuste salvaje- se sentía oxigenado, ya que un fortuito acontecimiento le venía como anillo al dedo para huir hacia adelante. ¡Por la noche, ese mismo gobierno salió a buscar chivos expiatorios, de manera de zafar del papelón político más grande de los últimos años!
Todavía falta el recuento de contagios de Covid, con el que días atrás los funcionarios aterrorizaban a la población, o peor aún para el relato oficial, la ausencia total y absoluta de contagios. Una situación, que en los hechos puso en evidencia que la campaña "contra la pandemia" es un gran fraude para desmovilizar a los trabajadores y realizar un negocio fabuloso, que no es otro que el de la venta de la vacuna "milagrosa".
La izquierda debería tomar nota, en lugar de seguir la corriente general ubicándose como furgón de cola de un gobierno que avanza por una vía muerta y está a punto de estrellarse. Es hora de salir a agitar con audacia la necesidad de unir las luchas, no solo para ganar este u otro conflicto (lo que no deja de ser importante) sino para que se vayan Fernández y todos los cómplices de la decadencia actual, que solamente puede ser superada por un gobierno de trabajadores, fundado en nuevas instituciones.
[1] Gabriel
García Márquez; Cien años de soledad
[2]
https://www.infobae.com/sociedad/2020/11/26/grave-enfrentamiento-entre-los-fans-de-maradona-y-las-fuerzas-de-seguridad-en-el-centro-porteno/

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