Por Jessie "Peque" Zalazar y Laura Marquez.
Todos los 21 de septiembre vemos las calles, plazas y
parques colmados de jóvenes que salen a festejar su día. Este año, a pesar de
la cuarentena criminal, igualmente comenzamos a organizarnos para festejar
nuestro día. Es que ninguna cuarentena y aislamiento pueden frenar esas ganas
de juntarnos con lxs compañerxs a disfrutar del sol y de amigxs.
A pesar de los fallidos intentos del gobierno para frenar la circulación (y sobre todo la movilización) en las calles, la juventud, harta del encierro que sólo incrementa un estado de enfermedad mental, se viene organizando de diferentes maneras para poder festejar su día. La virtualidad dejó al descubierto la verdadera grieta entre la clase trabajadora y los que poseen las grandes fortunas, aquellxs que tenemos la "suerte" de contar con conexión, pasamos horas frente a la computadora, sin lo esencial de la verdadera conexión que necesitamos entre compañerxs y estudiantes, no sólo a la hora de estudiar y trabajar sino, también, a la hora de divertirnos.
No es Netflix, ni las series lo que nos divierte sino, como característica principal del ser humano, la socialización. Es el encuentro con nuestros pares, el apoyo en el devenir de la vida; en estos tiempos que corren tan rápido es cuando la libertad es ese tesoro tan preciado. La cuarentena nos ataca desde adentro, consumiendo nuestros instintos humanos, obligándonos a muchxs a depender de las máquinas del capitalismo, las computadoras, los celulares y otros “males necesarios” de la sociedad. ¡Esta virtualidad, en todos los ámbitos, intenta convertirnos en seres dependientes y encerrados!
Por eso resistimos y festejamos en la calle, en la lucha con los obreros en defensa de sus puestos de trabajo, con el personal de salud por mejores condiciones y presupuesto, con estudiantes y docentes para que la virtualidad no se haga carne, porque no hay nada que pueda frenar el incomparable sentir de la lucha y del fuego en el asfalto. Los gritos de justicia por las pibas que nos faltan, las víctimas de abuso policial que este gobierno sigue sumando, esos gritos retumban en la ciudad y en los barrios, en cada marcha, porque: ¡Nada se compara con el calor de nuestro compañerxs codo a codo en cada lucha!

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