Más de un millón de kurdxs, en el Newroz de Amed, que es la fiesta de la Primavera Mesopotámica, cada 21 de marzo
Por Juan Giglio
Cinco años atrás viajé al Kurdistán, para conocer a las milicias que derrotaron a Estado Islámico en Kobane, en el norte de Siria o Rojava, que se terminó convirtiendo en una zona autónoma, casi un estado, en manos de este pueblo tan perseguido por las burguesías de Medio Oriente. Más allá de las políticas de la conducción del movimiento de masas kurdo, que como socialistas revolucionarios no compartimos, defendemos a Rojava, asumiendo que se conquistó gracias a los combates de la guerrilla y, principalmente, a las rebeliones kurdas que tuvieron lugar en Turquía, entre 2015 y 2016.
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