Por Juan Carlos Beica
Macri sabe, mejor que nadie, que su gobierno está
atravesando una crisis tremenda, ya que viene de varias derrotas consecutivas.
La presión popular y las contradicciones internas lo obligaron a retroceder cada
vez que intentó pasar a la ofensiva, como cuando intentó cambiar la fecha del 24
de marzo, modificar los haberes jubilatorios o hacer pasar el curro de su padre
con el Correo. Por esa razón, él y todo su gabinete, saben que si los/as
docentes consiguen perforar el techo salarial que pretende imponer – para
rebajar los sueldos con el impuesto inflacionario – se le vendrá abajo una
parte fundamental del plan de ajuste, que está apoyado en esta premisa. Es que
si los/as docentes ganan todos los gremios se verán obligados a exigir lo
mismo. Macri, Vidal y compañía salieron con los “tapones de punta”
atacando a los/as trabajadores/as de la educación y a sus dirigentes, de manera
de dividir y aislar la lucha educativa. En ese sentido, más allá de las
profundas diferencias políticas y metodológicas que tenemos con Baradel, como
militantes trotskistas nos ponemos en la primera línea de su defensa. (Leer todo)

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