Por Gustavo Robles*
El presidente Macri inauguró el periodo de sesiones
ordinarias del Congreso ante la Asamblea Legislativa y dejó en claro que la
famosa grieta que tanto criticó durante la campaña electoral que lo llevó al
sillón de Rivadavia, existe y goza de buena salud.
Claro que la grieta que presentan tanto el oficialismo como
la oposición dentro del sistema tiene que ver con “macrismo vs kirchnerismo”,
aunque los que estudiamos la sociedad capitalista desde una perspectiva de
clase sabemos que la grieta real los atraviesa, es propia del sistema y es la
que existe entre los explotadores y los explotados. Macri mostró los dientes en su discurso y puso en marcha,
también, la contienda electoral de este año, eligiendo y determinando
claramente a su contrincante, para polarizar las aspiraciones populares: quiere
instalar que la cosa es entre él y el kirchnerismo. Curiosamente, algo que CFK
hizo con él cuando presidía el país. Macri apuesta al hartazgo y al rechazo de gran parte de la
población hacia la prepotencia y la corrupción kirchnerista. Pero parece no ver
que millones están hartos y agobiados no sólo del empobrecimiento al que los ha
condenado, sino de la prepotencia y la corrupción que lo han manchado a él, su
entorno y su administración. Los “buenos modales” – en contraposición a la soberbia y el
patoterismo “k”- no bastan para pintarse de democrático y mucho menos de
ejemplo de “sensibilidad humana y social”, si con ellos también se atropella el
bienestar y los derechos del pueblo. Cambiemos demuestra que se puede hambrear
al tiempo que se dice “te quiero”. (Leer todo)

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