Por Carla Gómez
Ese día, 22 de diciembre de 2015, fue una verdadera
"odisea" para llegar a Ezeiza; los colectiveros nos decían que no nos
convenía ir para allá porque estaba lleno de gente que “tiraba piedras” y
muchos policías. Nosotras habíamos visto en la tele la represión y decidimos
viajar tres horas en dos colectivos para llevar nuestra solidaridad. Un
compañero nos contó que iban a frenar el vehículo y nos podrían
amedrentar.
Fue así que una compañera sacó un labial rojo y unas gafas
de sol muy graciosas. Todas nos pintamos la boca e ideamos algo para decir
cuando nos apretaran los policías. Dijimos a coro que íbamos al aeropuerto, a
recibir a nuestro amigo "Marito" que volvía de vacaciones. La policía realizaba requisas, nos revisaron los bolsos y
nos preguntaban "¿A dónde íbamos y qué hacíamos en ese lugar?"…
parecía una dictadura. Hicieron bajar a un pibe que contestó que iba a pasear,
lo retuvieron, lo bajaron del colectivo y no lo dejaron llegar. Al final pudimos llegar y nos quedamos toda la tarde con los
compañeros, mientras que la izquierda, en vez de estar en Ezeiza, se movilizaba
a Plaza de Mayo. ¡Nos reprimían, nos tenían apuntando con cientos de efectivos,
en Ezeiza, muy lejos de Plaza de Mayo! (Leer todo)

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