Por Carlos Amarilla y Nico Kobane
En esta semana algunos portales de noticias hablaban de una probable
“crisis”
en la empresa láctea Sancor, que podría ser una nueva maniobra de su patronal -
aunque se presente como “cooperativa” al servicio
de abaratar costos”, principalmente de sus trabajadores. Sancor es, junto a La Serenísima, uno de los dos grandes monopolios
de la industria lechera, lo cual significa que sus precios - infladísimos
- no son el producto natural de una “oferta y una demanda”
inexistente, sino a la forma en que ambos grupos se ponen de acuerdo para
imponerlos. Su carácter monopólico hace que el “enfriamiento”
del mercado y la caída del volumen en las ventas no
necesariamente afecten su nivel de rentabilidad, ya que con la Serenísima
tratarán de repartir los costos de la crisis hacia abajo: los
productores primarios y los trabajadores. Hace años que los pequeños y medianos
tamberos vienen soportando una tremenda disminución de sus ganancias, debido a que reciben
un valor por la leche, que muchas veces ni siquiera cubre los costos
operativos, llevando a la quiebra a miles y favoreciendo la concentración
monopólica. Agitando el fantasma de la crisis, tanto Sancor como La
Serenísima no solo tratarán de mantener estos márgenes,
sino que intentarán agrandarlos. Algo parecido harán con sus trabajadores, tratándolos
de asustar para que acepten despidos, rebajas salariales, flexibilización
laboral y pérdida de conquistas. (Leer todo)

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