La rebelión europea se extiende y profundiza

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Por Damián Quevedo

La juventud sigue marcando el camino en Europa, esta vez en Alemania, estudiantes y jóvenes trabajadores protagonizaron enormes movilizaciones contra el ajuste, la carestía creciente de la vida y la falta de perspectivas de mejora.

En Berlín, Fráncfort, Colonia y decenas de otras ciudades, los manifestantes expresaron su preocupación por el alto costo de vida, el deterioro de los centros educativos y los recortes presupuestarios. También rechazaron la posible reinstauración del servicio militar obligatorio.

En Berlín, los manifestantes lanzaron botellas y huevos, mientras que en Hamburgo otros levantaron barricadas y les prendieron fuego, y en algunos lugares la policía utilizó gas pimienta contra los manifestantes, informó el diario alemán Bild (Página12 31/0/2026)

Estamos viendo el comienzo de una ruptura política de gran parte de la juventud, estudiantes y trabajadores, no solo con los gobiernos sino con el régimen político. En los sectores más radicalizados, esto incluye cuestionamientos abiertos al sistema capitalista.

Aunque el proceso de luchas en curso parece retomar la ola de protestas previas a la pandemia, la situación actual tiene algunas particularidades que la diferencia de la que aconteció en ese momento, la principal de ellas es que, ahora, la crisis capitalista es más aguda.

Francia está entrando en una recesión en medio de las protestas, mientras que la eurozona atraviesa una crisis inflacionaria, con un 3,8% de inflación interanual, muy por arriba del objetivo declarado por el Banco Central europeo. Este número puede ser mucho más alto para el final del 2026 por el aumento de los combustibles derivado de la guerra en Irán.

En ese marco, las tensiones entre las potencias imperialistas se intensifican, ya que la crisis no es otra cosa que el producto directo de la sobre producción que achica sus mercados y los empuja a pelearse entre sí para defender los de cada una de ellas y conquistar los de las otras.

La guerra en Ucrania, el ataque imperialista contra Irán y la cuasi anexión de Venezuela por parte de Estados Unidos, son capítulos de una misma historia, la guerra comercial entre las potencias, que tiende a convertirse, cada vez más rápido, en una guerra de rapiña generalizada.  

Estas tensiones profundizan la presión sobre los países oprimidos, pero también sobre la clase obrera y las capas medias de las grandes potencias, que sufren el ajuste de los gobiernos. Este es el combustible que los capitalistas echan vierten sobre las rebeliones que están dando sus primeros pasos.  

La actual situación del mundo es otra oportunidad para que la izquierda se postule como la única alternativa capaz de resolver las demandas elementales de la clase obrera y los pueblos, impulsando para eso una nueva y gran revolución global que acabe con este sistema, cada vez más injusto e inhumano.   

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