La implosión libertaria avanza a velocidad récord

Por Damián Quevedo
Aunque la crisis a la que nos llevó el gobierno
libertario, tiene precedentes y similitudes en las anteriores, la velocidad con
la que se hunde la actividad económica y las tendencias a una implosión del
modelo, son particularmente rápidas, incluso en comparación con otros momentos
históricos.
El gobierno actual es una especie de parodia, muy mala,
del menemismo, aunque Carlos Menem ejecutó un ajuste similar y construyó, junto
su ministro estrella Domingo Cavallo, la burbuja que terminó estallando en el
2001, los efectos del ajuste fueron mas lentos y el contexto internacional
favoreció al gobierno en ese momento.
La dupla Milei Caputo, no solo no gozó de un período de
calma económica como el menemismo (que hasta parecía exitoso en sus primeros
años) sino que lograron una caída de la producción y la actividad económica,
mayor y en menos tiempo.
Al igual que Cavallo en aquellos años, el Messi de las
finanzas, el mismo que hace unos días hizo perder al país más de mil millones
de dólares, se aferra al atraso cambiario como un náufrago a una balsa, el
dólar planchado artificialmente que conlleva desembolsos enormes de las arcas
públicas, sostiene la ficción del equilibrio fiscal mientras cierran fábricas y
miles de trabajadores quedan en la calle.
Según indica Página 12: Más allá de las
presiones internas, Caputo dice que el “uno a uno” virtual evita corridas y,
tras liquidar AYSA, prepara el remate de otras firmas para conseguir 1500
millones dólares. En paralelo, el modelo cierra el doble de empresas que Macri,
se expande la crisis de empleo y se multiplican los nuevos “Todo por $2” que
venden chucherías chinas. La banca internacional y los gigantes de los
alimentos advierten que el ajuste es difícil de sostener. En el período PRO se
perdieron 23.632; en la pandemia 15.398 y, si la crisis se mantiene como hasta
hoy, en diciembre del 2027 habrá 48.887 empresas menos que en la previa a la
llegada de los libertarios[i].
La segunda etapa del plan de ajuste libertario, luego de
la motosierra sobre los derechos elementales de los trabajadores y del intento
de vender el territorio nacional, es la venta de todo lo público que pueda ser
vendido, privatizaciones a discreción solo para poder seguir cumpliendo con los
pagos de intereses de deuda externa.
Porque como señalamos en notas anteriores, el gobierno
nacional no tiene un ingreso regular de dólares que le permitan afrontar los
pagos de deuda, por eso recurre de forma permanente al endeudamiento y ahora, a
las privatizaciones. La política económica de Milei y Caputo se parece más a
los actos de desesperación de un adicto, que a un plan que pretenda sacar
adelante la economía, todas las medidas del ministro están enfocadas en evitar
el estallido, al menos por un día más, pero no existe ningún plan o medida para
que esa implosión no suceda.
Esta situación se vuelve más y más volátil, en la medida
que se complica la situación de Donald Trump, como se pudo ver en los últimos
viajes de Milei a EEUU, en los que no trajo ni siquiera promesas.