La huida como rata de Bolsonaro, un anticipo bizarro del futuro de su amigo argentino, Javier Milei

🔊 Escuchar audio
Por Damián Quevedo

La huida de las ratas  

Si un escándalo le faltaba al gobierno nacional, era la colaboración en la fuga de un delincuente internacional de fuste, como el ex candidato a presidente de Brasil -Flavio Bolsonaro- integrante, a su vez, de una familia mafiosa.

La operación del gobierno nacional, sus principales referentes y el aparato de seguridad, montada para garantizar la huida del reo, es una muestra más, no solo de la debacle de Milei, sino de la deriva y el corto vuelo de la ultra derecha continental, que comenzó, más que a retroceder, a escapar.

Este nuevo sainete, además de las repercusiones políticas, tiene y tendrá  sus consecuencias judiciales, ya que aunque los hermanos Milei estén rodeados de jueces complacientes, estos no se mueven por lealtades políticas o personales, sino de acuerdo a los vaivenes de la política. Por esa razón, y al igual que le está pasando a su amigo brasileño, los procesos judiciales tomarán otro cariz cuando el actual presidente deje de serlo.

Dos decisiones judiciales elevaron el volumen del escándalo de la huida de Flavio Bolsonaro con ayuda del gobierno de Javier Milei. La jueza federal de Comodoro Py María Eugenia Capuchetti pidió, por impulso de la fiscal Paloma Ochoa, la preservación de las imágenes de cámaras de seguridad de distintos momentos del ingreso del excandidato a presidente de Brasil (en el paso fronterizo, Migraciones, Aduana y en el Aeropuerto Internacional de Iguazú) y su salida hacia Estados Unidos.

También le solicitó a la Cancillería y al Ministerio de Seguridad que informen si existían requerimientos o pedidos de cooperación extranjeros, alertas o algún tipo de restricción. En paralelo, el fiscal de Puerto Iguazú, Fabián Martínez, desestimó las denuncias que había recibido. (Página12 28/10/2026)

El otro acto de esta comedia está signado por el papel payasesco que juegan los “líderes” de la ultra derecha regional, aquellos que supuestamente venían a imponer el fascismo, como afirmaba el progresismo e incluso una buena parte de la izquierda. Estos personajes, dignos de ser actores de alguna de las obras teatrales emblemáticas del grotesco, huyen como ratas, de forma poco decorosa.

Brasil muestra en cierta medida el futuro cercano de Argentina, o, para decirlo de otra manera, lo que podrá acontecer con el “Bolsonaro” local, Javier Milei, que, mientras se aleja de la posibilidad de ser reelecto -por la crisis y sus cagadas- se acerca a Comodoro Py y la cárcel. La misma clase dominante que le soltó la mano a su amigo carioca, ya está buscando la manera de sacárselo de encima para reemplazarlo por alguien que le garantice continuar el ajuste con otros modos.

Así como en Brasil, los y las de arriba sostienen, directa o indirectamente, al PT, porque continúa siendo el partido que mejor defiende sus bolsillos, aquí tampoco tendrán pruritos ideológicos a la hora de volver a recostarse en el “partido del orden” argentino, el PJ. Cristina, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y otros precandidatos presidenciales están haciendo todo lo posible para congraciarse con el Círculo Rojo, postulándose como salvavidas del sistema capitalista semicolonial.  

La izquierda debe tomar conciencia de esta realidad, jugándose a liderar los próximos combates sociales y presentándose como la única alternativa capaz de sacar al país de la crisis, con un plan económico y social al servicio de los laburantes y el pueblo pobre. Para ganar ese lugar, sus dirigentes tienen que trazar rayas, no solo con los libertarios y sus aliados de turno, sino con el peronismo y todas las variantes del populismo vernáculo.

Volver a página principal