Brasil, castigo electoral al ajuste "progre" de Lula, tanto en votos como en el gran ausentismo

Por Claudio Colombo
La derrota por casi dos puntos que acaba de sufrir el
presidente Lula da Silva en la primera vuelta electoral constituye una
expresi贸n de la bronca creciente de un sector de la poblaci贸n contra el ajuste
“progresista” del gobierno del PT. Fl谩vio Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de
los votos v谩lidos, frente al 45% de Lula, obligando a definir la presidencia en
el balotaje del 25 de octubre.
Esta tendencia tambi茅n se expres贸 en la enorme cantidad de
personas que no fueron a votar: alrededor del 21% del electorado, una cifra
r茅cord y superior a la registrada en las elecciones anteriores. Seg煤n una nota
de an谩lisis de Clar铆n del 5 de octubre, “ese ausentismo indicar铆a esta vez un
voto castigo contra el mandatario de sus votantes tradicionales de menores
ingresos debido a la crisis social que atraviesan”.
En Brasil, la desocupaci贸n es relativamente baja si se la
compara con la de otros pa铆ses de la regi贸n. Sin embargo, una enorme franja de
la clase trabajadora est谩 sometida a condiciones de precarizaci贸n, bajos
salarios e informalidad. Esta situaci贸n ayuda a explicar un fen贸meno que
tambi茅n se extiende por el resto del continente: millones de familias
trabajadoras deben endeudarse para satisfacer sus necesidades m谩s elementales.
Las familias destinan entre el 29% y el 33% de sus ingresos
al pago de deudas contra铆das, en gran medida, para atender necesidades b谩sicas.
En esa contradicci贸n social puede encontrarse una de las claves para comprender
el elevado nivel de abstenci贸n electoral.
Lula, al igual que otros gobiernos denominados
“progresistas”, no rompi贸 con las estructuras fundamentales del capitalismo
brasile帽o ni con los intereses de los grandes grupos econ贸micos nacionales y
extranjeros. Mientras millones de trabajadores sufren salarios insuficientes,
precarizaci贸n y endeudamiento, los grandes capitales contin煤an apropi谩ndose de
enormes ganancias.
Este proceso se combina con una estructura econ贸mica
fuertemente asentada en la explotaci贸n y exportaci贸n de materias primas y
recursos naturales, estructura, que, lejos de cuestionarla, el gobierno del PT
la ha administrado y profundizado. En este sentido, aunque existen diferencias
pol铆ticas, sociales e ideol贸gicas evidentes entre los gobiernos de Lula y
Milei, ambos act煤an dentro de econom铆as subordinadas al mercado mundial y
dependientes de la exportaci贸n de materias primas.
Progresistas y libertarios, m谩s all谩 de sus discursos
enfrentados, terminan administrando econom铆as dependientes en las que el
extractivismo ocupa un lugar central y cuyos recursos son disputados por las
grandes potencias y sus capitales: Estados Unidos, China, la Uni贸n Europea y
otros centros imperialistas.
El avance de este modelo genera profundas contradicciones
sociales tanto en Brasil como en la Argentina. Millones de trabajadores pobres,
precarizados y endeudados comienzan a repudiar a los oficialismos,
absteni茅ndose de votar u optando por alternativas ubicadas por fuera de las
fuerzas pol铆ticas tradicionales.
La votaci贸n obtenida por distintos “outsiders”
latinoamericanos puede entenderse, desde esta perspectiva, como una expresi贸n
contradictoria y transitoria de una crisis pol铆tica y social mucho m谩s
profunda. Aunque la ruptura con las viejas representaciones no conduce
autom谩ticamente hacia la izquierda, abre una disputa pol铆tica cuyo resultado
depende, entre otras cosas, de la capacidad de la izquierda revolucionaria de posicionarse
como alternativa.
Esta situaci贸n crea condiciones para el desarrollo de nuevas
rebeliones, como las que atravesaron distintos pa铆ses sudamericanos antes de la
pandemia. Es una din谩mica que, aunque todav铆a incipiente y desigual, tiene
algunas de sus expresiones m谩s avanzadas en los estudiantes que se est谩n
movilizando contra sus respectivos gobiernos en Francia y Chile, o en los
millones que ganaron las calles en Espa帽a para repudiar las pol铆ticas
antipopulares del gobierno del PSOE.
En la Argentina, este proceso, m谩s que en el terreno de las
luchas, comienza a expresarse en una creciente radicalizaci贸n pol铆tica, ya que
millones de personas observan con simpat铆a a la dirigente trotskista Myriam
Bregman. Una parte importante de esta masa que, objetivamente, gira hacia la
izquierda, proviene de sectores que rompieron con el peronismo y que, tambi茅n
como expresi贸n de bronca, votaron a Milei atra铆dos por sus promesas de “ir
contra la casta”.
Esta din谩mica confirma que la ruptura con las viejas
representaciones pol铆ticas no tiene un recorrido lineal. Sectores de las masas
pueden ensayar distintas alternativas antes de sacar conclusiones m谩s profundas
de su experiencia. La tarea de los revolucionarios consiste precisamente en
intervenir con audacia para disputar la consciencia de esos trabajadores y
j贸venes, de manera de ganarlos para posturas de clase y socialistas.
En ese marco, nuestra organizaci贸n internacional apoy贸 en
Brasil la candidatura presidencial de Hertz Dias, del PSTU brasile帽o, partido
trotskista que present贸 una f贸rmula encabezada por trabajadores y levant贸 un
programa socialista e independiente de las variantes patronales. Coherentemente
con esa posici贸n, frente al balotaje entre Lula y Fl谩vio Bolsonaro sostenemos
nuestra pol铆tica de independencia de clase y no apoyaremos a ninguna de las dos
candidaturas.