Albunas conclusiones sobre las implicancias del triunfo lulista
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La otra cara de la moneda, la derrota de Flavio Bolsonaro
tampoco es un fenómeno que se circunscriba a los lÃmites polÃticos de Brasil.
Es una derrota para Javier Milei, quien participó de manera activa en la
campaña electoral de este candidato, al que afectó de forma negativa, tanto,
que Lula lo utilizó en buena parte de su campaña por la reelección.
Posiblemente la principal derrota sea la de Donald Trump,
debido al peso que ganó China, durante estos últimos años, en el mercado
brasilero. Además, la reelección de Lula ofrece mayor margen a las
relaciones de comercio e inversión con China, asà como a iniciativas
multilaterales con Europa, como el ya en vigor, pero aún problemático acuerdo
UE-Mercosur, coinciden expertos.
Para China, un socio comercial clave de
Brasil y buena parte de Latinoamérica, "es una victoria", opina Soliz
de Stange, especialista en relaciones internacionales. Según ella, pese a la
presión estadounidense por limitar la presencia regional del gigante asiático,
la más importante economÃa latinoamericana se mantendrá también
"pragmática" en este sentido. (Deutsche Welle, 26 de
octubre)
Aunque el presidente reelecto no expresa, para nada, una
postura de izquierda, la derrota de Bolsonaro echa por tierra el relato de la
derechización continental, el “gran peligro”, debido al cual todo el
progresismo y buena parte de la izquierda se puso de lado del candidato del PT
para frenar un supuesto avance del “fascismo”, que tampoco es tal.
Esto no implica que no tienda a desarrollarse un polo
ultra reaccionario, que es, en definitiva, el producto de una realidad
internacional, dentro de la cual, las dos potencias principales están tocando
los tambores de la guerra. En semejante contexto la polarización polÃtica es
inevitable, como también es inevitable la influencia de procesos de lucha como
el que protagoniza la juventud en Europa.
Esa tendencia, puede tener una expresión mucho más
radical en las próximas elecciones en Argentina, donde Milei atraviesa su peor
momento. AquÃ, todo empuja en esa dirección, ya que la bronca crece al calor de
las penurias que sufre la mayorÃa del pueblo por la motosierra libertaria. A
esto hay que sumarle el aislamiento internacional creciente, agravado por el
resultado del ballotage en Brasil y la falta de ayuda de los grandes capitales.
El peronismo está tratando de capitalizar la victoria de
Lula, tarea que no le resultará fácil, ya que las bandas que lo integran, que
no terminan de encolumnarse detrás de un candidato único, se están matando
entre sà en una interna, tanto o más feroz que la que sucede en el oficialismo.
Además, el PJ ya no cuenta con la simpatÃa de la mayorÃa de la población, que no
lo ve como una opción polÃtica, sino como parte del problema.
El espacio para la izquierda es cada vez mas grande, la
popularidad de Myriam Bregman asà lo demuestra. Afrontar esta situación exitosamente,
será una prueba de fuego para los principales partidos que aglutinan a la
mayorÃa de la militancia revolucionaria, especialmente a los que se organizan
en el FITu.
