Trump retrocedió con Malvinas pero se metió con la independencia de Irlanda

Por Damián Quevedo
El actual mandatario de EEUU dio un evidente paso atrás en la controversia que desató sobre la ocupación británica en Malvinas, porque ahora dice que se ofrece como mediador. Este repentino, aunque no sorpresivo, cambio de Donald Trump deja a Milei y a su gobierno pedaleando en falso, ya que todo el circo discursivo montado sobre la soberanía de las islas estaba sostenido en la primera declaración de su jefe del norte.
*El presidente estadounidense volvió a hablar de las Islas Malvinas y se plantó como un potencial mediador durante su visita oficial este sábado a Dublín, en Irlanda. Calificó a la disputa entre Gran Bretaña y Argentina como “un desastre potencial”, a su llegada en una visita oficial a la capital de Irlanda en la mañana de este domingo*.[i]
La declaración original sobre la soberanía argentina y el cambio de posición de EEUU al respecto estuvieron motivados por la necesidad de que tanto Inglaterra como el resto de las potencias capitalistas de Europa incrementen el gasto en armamento, lo cual agrandaría el mercado armamentístico de las empresas yanquis de ese rubro.
Trump retrocede con su presión por Malvinas —que nunca fue de su interés—, pero no sobre otras cuestiones relacionadas con Inglaterra. Por eso, para lograr sus objetivos políticos y económicos, visitó una de las naciones oprimidas por el imperio británico: Irlanda. No casualmente, horas después, se anunció la posibilidad de un referéndum conjunto entre ese país, Gales y Escocia en favor de su independencia con respecto a Inglaterra.
En la reunión con el primer ministro de Irlanda, el presidente yanqui declaró que “le gustaría” ver a las dos Irlandas unificadas, ya que, luego de más de un siglo de lucha independentista, la nación quedó partida, con el norte bajo dominio británico. La crisis capitalista y la creciente tensión entre las grandes potencias profundizaron la presión de la mayoría del pueblo de ese país, que sueña con la independencia nacional.
Trump busca debilitar al imperialismo británico para ganar posiciones en la guerra comercial, junto con mejorar su imagen, que está en constante caída, cuando falta muy poco para las elecciones de medio término en los Estados Unidos. Tal es así que ofreció cinco mil dólares para cada estadounidense que vote por los republicanos, al mejor estilo de un intendente del conurbano bonaerense.
Al igual que Milei con la causa Malvinas, Donald Trump está jugando con fuerzas que no está en condiciones de controlar, las que tienen que ver con la lucha por la independencia de las naciones oprimidas. Esto, en las condiciones actuales, puede empujar un nuevo ascenso de los pueblos oprimidos en vastas regiones del planeta, como los pueblos de Palestina o Kurdistán, solo por citar dos de los ejemplos más emblemáticos.
La crisis internacional de los de arriba, que tiene su expresión más gigantesca en la guerra comercial entre EEUU, China y la UE, impulsa la desestabilización del orden mundial creado después de la Segunda Guerra, generando la posibilidad de que exploten nuevas y más radicalizadas rebeliones y, por lo tanto, grandes posibilidades para las organizaciones de izquierda que se plantean seriamente la tarea de acabar con el capitalismo.
[i] Clarín,
13/09/2026.