Provocando a Inglaterra, Trump da pasos hacia la guerra interimperialista

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Por Bobby Sands

Cuando comenz贸 su mandato, Donald Trump declar贸 su pretensi贸n de convertir a Canad谩 en el Estado n煤mero 51 de Estados Unidos. Ahora, las potencias europeas ensayan una maniobra parecida, ofreci茅ndoles a los canadienses alguna forma de asociaci贸n con la Uni贸n Europea.  

La invitaci贸n que la Uni贸n Europea extendi贸 el mi茅rcoles a Canad谩 para que se convierta en “miembro asociado” es una muestra de las repercusiones de la diplomacia de Trump, que a menudo implica amenazar a pa铆ses que alguna vez fueron considerados los amigos m谩s cercanos de Estados Unidos. Y aunque el gesto de la UE acabe siendo m谩s simb贸lico que sustancial, demuestra c贸mo Trump est谩 trastocando las relaciones globales de maneras que ser谩n dif铆ciles de revertir. 1

La ra铆z del problema poco tiene que ver con los modales o con la brutalidad diplom谩tica de Trump. Es un producto directo de la crisis capitalista que recorre el planeta y golpea de lleno a Estados Unidos, la potencia que durante d茅cadas ejerci贸 una hegemon铆a casi indiscutida.  

El enorme desarrollo de las fuerzas productivas, combinado con la sobreproducci贸n de mercanc铆as y la imposibilidad de realizarlas en el mercado, provoca las crisis que Marx caracteriz贸 como crisis de sobreproducci贸n. Bajo las reglas del capitalismo, estas contradicciones no pueden resolverse de manera racional y planificada. Por el contrario, empujan a las burgues铆as imperialistas a disputar mercados, materias primas, rutas comerciales, territorios y zonas de influencia. Esa misma din谩mica estuvo en la base de las dos guerras mundiales del siglo pasado.  

Estados Unidos avanza nuevamente por ese camino con la invasi贸n de Venezuela y los ataques contra Ir谩n, siguiendo la ruta emprendida por Rusia en Ucrania. La agitaci贸n promovida por Trump a favor de las tendencias independentistas en Irlanda, Gales y Escocia tambi茅n forma parte de la guerra econ贸mica y pol铆tica que el imperialismo yanqui libra contra China, pero tambi茅n contra la Uni贸n Europea, el eslab贸n m谩s d茅bil entre los grandes bloques imperialistas en disputa.  

Sin embargo, el centro de la pelea mundial no se encuentra en Europa, sino en Asia. Desde all铆, China avanza sobre mercados anteriormente controlados por capitales estadounidenses y europeos, extendiendo la zona de influencia del imperialismo comandado por Xi Jinping. Esta expansi贸n se apoya, entre otras herramientas, en los BRICS, presentados demag贸gicamente como una alternativa “multipolar”, aunque en realidad constituyen una plataforma al servicio de los intereses econ贸micos y geopol铆ticos de China y de sus aliados.  

Los aranceles unilaterales, las sanciones secundarias por comprar petr贸leo ruso y la desastrosa guerra contra Ir谩n han contribuido enormemente a acercar posiciones entre socios con agendas, en muchos casos, divergentes. Incluso cuando se trata de rivales hist贸ricos como China e India. Para buena parte del denominado Sur Global, los BRICS dejaron de ser un foro de ret贸rica multipolar contra el “hegemonismo” estadounidense para convertirse en la mesa por excelencia donde discutir reglas de juego sin Washington en la cabecera. 2

Pero los BRICS no representan una salida progresiva para los trabajadores y los pueblos oprimidos. Cambiar la tutela de Washington por la de Pek铆n o Mosc煤 no significa romper las cadenas de la explotaci贸n y la dependencia, sino reemplazar un amo imperialista por otro. Frente a esta disputa mundial, la clase trabajadora debe levantar una pol铆tica independiente de todos los gobiernos, potencias y bloques capitalistas.  

Las crecientes contradicciones entre los grandes pa铆ses imperialistas debilitan al conjunto del sistema y crean condiciones excepcionales para la intervenci贸n de quienes viven de su trabajo. Los enemigos de clase est谩n m谩s enfrentados y divididos que en los a帽os en que el imperialismo mundial, bajo la direcci贸n indiscutida de Estados Unidos, actuaba como un bloque mucho m谩s s贸lido y eficiente. Por eso, hoy existen mayores posibilida


[1] Clar铆n 17/09/2026

[1] El Economista 16/09/2026

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