Plan de lucha para que triunfen los trabajadores del grupo Tres Arroyos

Por Dalton Noyola
La empresa
Wade/Tres Arroyos profundiza su política de vaciamiento mediante despidos
masivos y la presentación de un concurso preventivo. Las plantas productivas de
todo el país se encuentran en conflicto, en una lucha obrera que se extiende a
toda la cadena productiva: faena, incubación de huevos, granjas y molinos.
Joaquín de Grazia, dueño de la firma, se pone a tono con la reforma antiobrera
de Milei y apela a la extorsión, amenazando con cierres e intentando imponer
una precarización aún mayor.
Los
telegramas de despido llueven por cientos en las plantas de Capitán Sarmiento,
la ex Cresta Roja de El Jagüel, La China y Pilar. Mientras tanto, la patronal
continúa acumulando deudas salariales y mantiene impagos aguinaldos, premios y
bonos. Además, pretende encuadrar los despidos bajo el artículo 247 de la Ley
de Contrato de Trabajo, que le permitiría pagar solamente el 50 % de las
indemnizaciones correspondientes.
La
resistencia comenzó en Capitán Sarmiento, con cortes de ruta protagonizados por
las familias y trabajadores encadenados en defensa de sus puestos laborales.
Frente a esta situación, el poder político local se ha limitado a realizar
declaraciones mediáticas y repartir bolsas de alimentos entre quienes luchan
por conservar su fuente de trabajo. En la planta de Pilar, bajo la amenaza de
cierre y mediante acuerdos con la conducción del STIA, la empresa impuso 50
despidos.
Cresta
Roja: otra vez sopa
En la planta de El Jagüel, la ex Cresta Roja, ante una nueva posibilidad de quiebra y la llegada de 400 telegramas de despido, volvió a aparecer Milenko Rasic, antiguo dueño de la firma, prometiendo puestos de trabajo en coordinación con Murúa, del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. Una asamblea masiva reunió a antiguos despedidos y trabajadores actuales, y ya comenzó a delinear un plan de acción obrera en defensa de los puestos de trabajo y de la maquinaria, frente a cualquier intento de vaciamiento.
Los obreros de Cresta Roja son quienes poseen mayor experiencia y también quienes más han sufrido el manoseo de las patronales, los gobiernos y la burocracia sindical. Los acompaña una larga tradición de batallas obreras. Los antiguos despedidos han protagonizado una resistencia heroica: mantuvieron su organización y sus asambleas, mientras sobrevivían mediante trabajos temporarios, a la espera de que una nueva crisis dentro de la fábrica volviera a colocarlos al frente de la lucha y permitiera unirlos con los trabajadores ocupados. Hay que recuperar esos métodos, coordinar la resistencia y extenderla a todo el Grupo Tres Arroyos.
Hace falta
poner en marcha un plan de lucha coordinado entre los trabajadores de todas las
plantas y los distintos gremios involucrados: STIA, UATRE y Molineros. Sus
burocracias continúan garantizando la paz social en medio de un industricidio
cada vez más profundo, que multiplica los despidos, la precarización y la
desocupación.
Frente a la
parálisis de las conducciones sindicales, los trabajadores deben autoconvocarse
desde abajo, sin esperar migajas ni dejarse engañar por los cantos de sirena de
las patronales y los funcionarios. Solo una política independiente de la clase
trabajadora, basada en sus propios métodos de lucha, sus asambleas y su
organización, puede frenar el desastre al que pretenden condenar a miles de
familias.
Las asambleas deben realizar un llamado masivo a la unidad y poner en marcha un verdadero plan de lucha nacional, con piquetes y medidas coordinadas en todas las plantas. Es necesario instalar en la agenda la batalla contra los despidos, impulsar la ocupación de las fábricas ante cualquier intento de cierre o vaciamiento y organizar una gran movilización que permita confluir con el resto de las luchas obreras en curso. No hay tiempo que perder. ¡La lucha es ahora!