Nueva carta al FITu luego de la falta de respuesta a la primera
Reproducimos la segunda carta enviada a la dirección del FITu por un grupo de compañeros de izquierda independientes, con quienes coincidimos en cuanto al contenido de ambas. Leer la carta anterior, que no fue respondida por la mesa del FITu y que fue firmada por decenas de luchadores y luchadoras.A LOS COMPAÑEROS/AS DE LA
IZQUIERDA EN GENERAL.
Hace un mes escribimos una Carta
e intentamos llegar con una reflexión responsable y unitaria hacia la Mesa
Nacional del FITU. Pretendimos aportar un análisis sereno y con un sentido de
camaradería, que sigue pareciéndonos necesario mantener. El llamado traducía un
trabajo de elaboración común en base a diversas experiencias, incluso con
compañeros/as que tienen trayectorias muy distintas y provienen de corrientes
divergentes.
Estamos seguros de que es necesario encontrar las coincidencias entre las
diversidades. Estamos convencidos de que ese es el mecanismo para ayudar a que
la izquierda y la perspectiva de un gobierno de la clase trabajadora llegue a
más y más personas y a lograr la organización de decenas y ojalá, centenares de
miles de explotados y oprimidos por este sistema, desilusionados con las
representaciones políticas de distinto signo pero que defienden al capitalismo
como única organización posible de la sociedad.
Son muchos los que depositan en
Myriam Bregman -la dirigente del PTS, la del FITU, la Zurda - una explícita
simpatía, por su consecuencia, su valor, su determinación y su capacidad de
transmitir las ideas anticapitalistas y voluntad de lucha.
Lamentablemente, no logramos una respuesta por parte de una
Mesa Nacional del FITU “congelada”. Las respuestas
fueron por separado. El PTS, salvo algún compañero a título individual - con
más interés en tensar la polémica que en dialogar fraternalmente - ni mencionó
la carta, un destrato lamentable. El MST respondió superficialmente los
planteos centrales y forzando interpretaciones para identificar la carta con
las posiciones del PO e IS. El PO publicó la carta sin comentarios. IS
respondió con respeto y valoración positiva,
considerando que es una carta útil con observaciones que merecen ser
tenidas en cuenta, pero ve solo el aspecto de la unidad y no el contenido
político de la posición.
Por otra parte es fundamental señalar que nada tiene de electoralista nuestra propuesta “Myriam Bregman presidenta de un gobierno de la izquierda y los trabajadores” como eje para aglutinar en los comités o cualquier forma que se dé el apoyo y/o la coordinación. En momentos en que las distintas fuerzas patronales discuten quién gobernará y mediante qué mecanismos administrará la crisis capitalista, la izquierda debe utilizar esa discusión para plantear públicamente sus propuestas y explicar qué significaría una salida basada en los intereses de la clase trabajadora.
La consigna “Myriam
Bregman presidenta de un gobierno de la izquierda y los trabajadores” es
una manera práctica de materializar esa perspectiva y que todo el mundo
entiende. Es, hoy por hoy, una gran consigna, porque plantea algo más que la
solución transicional a las demandas insatisfechas de los y las de abajo, la
perspectiva del poder obrero y popular que reemplace, de manera revolucionaria,
al poder de la burguesía. Es hacer política. Por el contrario plantear que
primero hay que hacer el partido es dar una respuesta organizativa, sin tener
claro el para qué, es poner el carro delante del caballo.
Nos defraudan ciertas respuestas, o la falta de ellas, pero no nos desmoralizan. En estado de asamblea, nos parece que expresamos el sentir y la comprensión de miles y miles que apoyan al FITU sin integrar las filas orgánicas de sus partidos y reclaman unidad y apertura. Somos los/as mismos/as que muchas veces fuimos convocados por esos mismos partidos por algún interés específico, los que hoy reclamamos que se ponga fin a un divisionismo pernicioso y a arbitrarios planteos hegemónicos de cualquiera de sus organizaciones.
Reafirmamos que el FITU fue y es un instrumento
clave, que fue la base sobre la cual se dio a conocer el accionar conjunto del
trotskysmo y que no debería ser "congelado" y mucho menos
desmantelado. Al mismo tiempo es necesario abrirlo a la
participación de más fuerzas y compañeros/compañeras que empalmen con un
programa anticapitalista y socialista. Que se abra paso a una amplia
participación y deliberación de los miles y miles cuyos corazones laten por la
izquierda y se apasionan por aportar a una lucha común y fraterna y por
incorporar de una u otra manera a los millones que hoy miran con expectativas
hacia la izquierda
Reiteramos los ejes de la Carta y
no aceptamos que se la descarte atribuyéndole segundas intenciones o
interpretaciones antojadizas sobre la base de antiguos prejuicios. Damos por
concluido el intercambio epistolar, pero no renunciaremos a seguir trabajando
para que la izquierda, más allá de las
discrepancias y discusiones, encuentre el modo de postularse con audacia,
decisión y propuestas cada vez más sólidas, como alternativa de gobierno.
En cualquier caso, entendemos
imprescindible promover una construcción política unitaria en base a los puntos
comunes que ya existen entre los partidos del FITU y otras fuerzas de izquierda
y se vienen fraguando desde hace 15 años y que sería insensato desperdiciar. Insistimos en que los
debates y el procesamiento de las diferencias programáticas u organizativas son
legítimos e incluso imprescindibles, y debieran tener sus espacios propios,
pero no para evitar la unidad. No hay que anteponer las diferencias a la
urgente necesidad de encontrar mejores y más precisas respuestas comunes a los
problemas cotidianos que sufre la clase trabajadora y el pueblo por la crisis
del sistema capitalista y el gobierno sostenido, por acción u omisión, por el
conjunto de los partidos del sistema.
Consideramos posible y necesario
trabajar con todos los que estén dispuestos a hacerlo y esas propuestas, así
elaboradas, se las presentaremos al FITU, a la compañera Myriam Bregman y a
todas las organizaciones que la apoyan, como herramientas de trabajo.
La lucha contra Milei, que tuvo
en la Marcha de la Bronca una posibilidad de expresar esa rabia acumulada
contra el odio de la clase de los mil millonarios, ahora necesita encontrar un
canal para organizarse y trascender de la ira a la conciencia, de la expresión
de rechazo a la organización de la lucha. Y en un contexto en que la campaña
electoral ya está de hecho instalada por el Gobierno y por el peronismo,
con sus respectivas internas
irresueltas, es urgente lanzar una masiva y multitudinaria campaña por un
gobierno de los trabajadores y la izquierda con Myriam presidenta. Para
terminar con el gobierno de Milei y el vasallaje que se pretende imponer en toda la región con
la “Doctrina Donroe”, para construir una nueva sociedad, para avanzar hacia una
Segunda República de trabajadores y el pueblo y la Segunda y definitiva
independencia nacional y continental.