Malvinas, moneda de cambio de la disputa entre Trump, Gran Breta帽a y la Uni贸n Europea

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Por Dami谩n Quevedo

Trump chantajea a Gran Breta帽a y Milei se disfraza de antiimperialista

Donald Trump declar贸 que est谩 revisando la posici贸n hist贸rica de Estados Unidos respecto de las islas Malvinas. Aunque no anunci贸 un respaldo formal al reclamo argentino de soberan铆a, dej贸 abierta la posibilidad de retirar el apoyo que Washington brinda, en los hechos, a la ocupaci贸n brit谩nica.

Este repentino movimiento del gobierno yanqui no responde a un rechazo del colonialismo ni a una supuesta solidaridad con el pueblo argentino. Tampoco es consecuencia de la buena relaci贸n de Trump con Javier Milei. Las Malvinas est谩n siendo utilizadas como moneda de cambio en medio de la crisis del imperialismo estadounidense y de las crecientes contradicciones dentro de la OTAN.

Seg煤n inform贸 el diario brit谩nico The Telegraph, funcionarios del Pent谩gono advirtieron al gobierno del primer ministro Andy Burnham que Estados Unidos podr铆a modificar su posici贸n sobre las islas si Gran Breta帽a no incrementa sus gastos militares. Trump confirm贸 posteriormente que la posici贸n de Washington se encuentra bajo revisi贸n, aunque sin precisar qu茅 medidas podr铆a adoptar.[^1]

Hasta ahora, Estados Unidos mantuvo formalmente una posici贸n de neutralidad frente a la disputa de soberan铆a, pero reconoci贸 la administraci贸n brit谩nica de las islas y respald贸 pol铆tica, militar y log铆sticamente a Gran Breta帽a durante la guerra de 1982. Por eso, cualquier eventual cambio no significar铆a que Washington se ha vuelto anticolonialista: demostrar铆a solamente que est谩 dispuesto a utilizar una ocupaci贸n colonial como instrumento de chantaje contra uno de sus propios aliados.

El objetivo de Trump es obligar a los miembros europeos de la OTAN a elevar sus presupuestos de defensa hasta alcanzar el 5 % del producto bruto interno. La presi贸n recae ahora directamente sobre Gran Breta帽a, hasta hace poco uno de los aliados estrat茅gicos m谩s firmes de Estados Unidos.

Detr谩s de esta ofensiva se encuentran los intereses del complejo militar-industrial estadounidense, que necesita multiplicar la venta de armas y descargar sobre sus aliados una parte creciente del costo de las guerras y de la carrera armamentista. Cada d贸lar adicional destinado a armamentos ser谩 retirado de la salud, la educaci贸n, la vivienda y las jubilaciones de los trabajadores europeos.

La disputa entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN forma parte de una confrontaci贸n m谩s profunda entre las distintas potencias imperialistas. La crisis capitalista agudiza la lucha por los mercados, las materias primas, las rutas comerciales y las 谩reas de influencia. Al mismo tiempo, el ascenso de China pone en cuesti贸n la hegemon铆a que el imperialismo yanqui ejerci贸 durante d茅cadas.

Trump pretende recuperar esa supremac铆a mediante amenazas, guerras comerciales, sanciones y presiones militares. Pero las condiciones mundiales han cambiado. Estados Unidos contin煤a siendo la principal potencia imperialista, aunque ya no posee la capacidad indiscutida para imponer disciplina sobre todos sus aliados.

El falso nacionalismo de Milei

En este contexto, Javier Milei —admirador confeso de Margaret Thatcher y representante de una pol铆tica abiertamente colonial— experiment贸 un repentino brote de “nacionalismo” y comenz贸 a presentarse como defensor de la causa Malvinas.

El mismo presidente que reivindic贸 p煤blicamente a Thatcher, que subordin贸 la pol铆tica exterior argentina a Washington y que promueve la entrega de las tierras, el petr贸leo, el agua y los recursos estrat茅gicos a los monopolios extranjeros, pretende ahora aparecer como defensor de la soberan铆a nacional.

La impostura es demasiado evidente

A la manera del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, que intent贸 utilizar la recuperaci贸n militar de las islas para salvar a una dictadura hundida por la crisis econ贸mica y la movilizaci贸n obrera, Milei recurre a Malvinas para desviar la atenci贸n de la inflaci贸n, el endeudamiento de millones de familias, los despidos y el creciente repudio popular a su gobierno.

El repentino fervor de la Casa Rosada coincidi贸 con la amenaza de Trump contra Gran Breta帽a. Milei no encabeza una pol铆tica soberana: se limita a recoger oportunistamente una se帽al de su jefe pol铆tico en Washington. Su “malvinizaci贸n” no nace de una ruptura con el imperialismo, sino de una maniobra interna del propio imperialismo estadounidense.[^2]

No puede defender la soberan铆a argentina quien gobierna como un delegado del Fondo Monetario Internacional. No puede enfrentar la ocupaci贸n brit谩nica quien entrega el pa铆s a los monopolios estadounidenses, europeos, israel铆es y chinos. Tampoco puede reclamar seriamente las Malvinas quien acepta la explotaci贸n extranjera de nuestros recursos naturales y convierte a la Argentina en una plataforma subordinada a los intereses militares y econ贸micos de Washington.

Una causa que pertenece al pueblo

El reclamo por la soberan铆a de las islas est谩 profundamente arraigado en el pueblo argentino. Esto volvi贸 a quedar demostrado cuando los jugadores de la selecci贸n nacional levantaron ante el mundo la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” y la victoria deportiva sobre Inglaterra desat贸 una movilizaci贸n multitudinaria.

Aquella manifestaci贸n de alegr铆a se transform贸 en un hecho pol铆tico. Expres贸 un sentimiento popular antiimperialista y, al mismo tiempo, cuestion贸 a un gobierno nacional identificado con la corona brit谩nica y con las potencias responsables del saqueo del pa铆s. La movilizaci贸n desbord贸 al aparato represivo y convirti贸 en papel mojado el protocolo antipiquetes del Gobierno.

La causa Malvinas no pertenece a los militares genocidas, a los pol铆ticos capitalistas ni a los falsos patriotas que entregan el pa铆s mientras agitan la bandera nacional. Pertenece a los trabajadores, a la juventud y a todos los sectores populares que luchan contra el colonialismo y el saqueo imperialista.

Por eso, la soberan铆a no puede reducirse a una negociaci贸n diplom谩tica entre gobiernos capitalistas. Recuperar las Malvinas exige poner fin a la ocupaci贸n brit谩nica, desmantelar la base militar de Monte Agradable e impedir que las empresas extranjeras contin煤en saqueando el petr贸leo, la pesca y los dem谩s recursos del Atl谩ntico Sur.

Esta tarea est谩 inseparablemente unida a la lucha contra el FMI, al desconocimiento de la deuda externa fraudulenta, a la ruptura de los acuerdos secretos con las multinacionales y a la nacionalizaci贸n, bajo control de los trabajadores, de los recursos estrat茅gicos y de las empresas imperialistas.

La maniobra de Milei caer谩 como cay贸 su pretendida “batalla cultural”. El retorno de la cuesti贸n Malvinas al centro de la escena y la inmensa movilizaci贸n contra la extranjerizaci贸n de la tierra muestran que existe una conciencia nacional y antiimperialista que comienza a expresarse en las calles.

Pero esa fuerza necesita transformarse en una organizaci贸n pol铆tica independiente de todos los sectores patronales. No debemos confiar ni en Trump, que utiliza las Malvinas para disciplinar a sus aliados, ni en Milei, que utiliza la causa nacional para encubrir su sometimiento al imperialismo.

La lucha por Malvinas debe convertirse en parte de una pelea m谩s amplia por expulsar a los imperialistas, terminar con el saqueo de nuestros recursos y conquistar un gobierno de los trabajadores y los sectores populares. ¡Fuera Gran Breta帽a de las Malvinas! ¡Fuera el imperialismo yanqui, brit谩nico y todas las potencias saqueadoras de la Argentina y Am茅rica Latina