La casta judicial de "Lago Escondido" se consolida y reproduce con los votos peronistas

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Por Ernesto Buenaventura

Con una unanimidad casi absoluta, el Senado aprobó 67 pliegos judiciales enviados por el Gobierno nacional (imagen de arriba). El peronismo rechazó solamente la designación de Pablo Bertuzzi, pero acompañó las otras 66, entre ellas la de Pablo Yadarola, aprobada por unanimidad. De esta manera, el PJ volvió a votar junto con La Libertad Avanza, el PRO, sectores de la UCR y los bloques provinciales.

La votación fue posible gracias a las negociaciones encabezadas por Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista. Bertuzzi obtuvo 44 votos a favor y 23 en contra, mientras que Yadarola y los otros 65 candidatos recibieron el respaldo unánime de los senadores presentes. [Infobae, 27/08/2026](https://www.infobae.com/politica/2026/08/27/senado-en-vivo-las-ultimas-noticias-del-debate-sobre-los-pliegos-judiciales-y-convenios-internacionales/)

No se trata de un asunto menor ni de una simple formalidad institucional. Estamos ante la consolidación de una casta judicial cuya función consiste en proteger a la casta política que administra el Estado al servicio de los grandes capitalistas.

El peronismo le sirvió en bandeja a Javier y Karina Milei la designación de magistrados que podrán intervenir en algunas de las causas más sensibles para el Gobierno. Bertuzzi y Yadarola integrarán la estratégica Sala I de la Cámara Federal porteña, tribunal encargado de revisar las decisiones de los juzgados de Comodoro Py y que podría intervenir, entre otros expedientes, en las investigaciones por el caso $LIBRA y las irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad.

Yadarola, además, participó del escandaloso viaje a Lago Escondido junto con jueces, funcionarios judiciales y empresarios vinculados al magnate británico Joe Lewis. Sin embargo, su pliego fue respaldado por los 66 senadores presentes, incluido el bloque justicialista. [El Tribuno, 28/08/2026](https://www.eltribuno.com/nacionales/2026-8-28-0-0-0-el-senado-aprobo-pliegos-de-bertuzzi-y-yadarola-para-una-camara-clave)

No es la primera vez que libertarios, macristas, radicales y peronistas coinciden. Cuando están en juego los intereses estratégicos de la burguesía, las diferencias electorales quedan rápidamente de lado. En este caso se trata de una verdadera cuestión de Estado: el régimen necesita controlar a quienes investigan, procesan o absuelven a los funcionarios que administran los planes de ajuste, endeudamiento y saqueo.

Mientras el Gobierno destruye salarios y jubilaciones, entrega los recursos naturales, toma deuda con el FMI y convierte los fondos públicos en una caja para los grandes empresarios, los partidos patronales se reparten los cargos judiciales. Después serán esos mismos jueces quienes garantizarán la impunidad de los funcionarios, criminalizarán las protestas y perseguirán a quienes enfrenten el ajuste.

El acuerdo también desnuda la mentira de la supuesta independencia de poderes. El Poder Judicial no se encuentra por encima de las clases sociales ni actúa como un árbitro neutral. Es una pieza fundamental del Estado capitalista y, por lo tanto, está organizado para defender la propiedad y los privilegios de la clase dominante.

El Congreso dicta las leyes de ajuste y saqueo; el Poder Ejecutivo las aplica; los jueces persiguen a quienes las enfrentan, y las fuerzas represivas atacan a los trabajadores que defienden sus salarios, sus empleos y sus conquistas. Son distintas instituciones, pero todas forman parte del mismo aparato estatal y cumplen, en última instancia, una misma función de clase.

El PJ puede pronunciar discursos contra Milei y denunciar el desprestigio de la Justicia, pero cuando llega la hora de votar acompaña 66 de los 67 candidatos propuestos por el Gobierno. Esta conducta no constituye una contradicción ni una anomalía: expresa el papel del peronismo como sostén del régimen y garante de la gobernabilidad capitalista.

Lo mismo sucede con los gobernadores e intendentes peronistas, que aplican el ajuste en sus provincias y municipios, reprimen las luchas y negocian con la Casa Rosada los recursos necesarios para mantener sus propios aparatos. Detrás de las disputas y los discursos opositores existe un acuerdo profundo alrededor de la defensa del Estado, la propiedad capitalista y el pago de la deuda externa.

Los socialistas luchamos por terminar con esta Justicia clasista. Proponemos reemplazarla por tribunales populares integrados por trabajadores, con jueces elegidos directamente, mandatos revocables y salarios equivalentes a los de un trabajador calificado. Ningún funcionario debe ocupar un cargo vitalicio ni gozar de privilegios por encima del pueblo.

Pero una transformación de esta magnitud no será realizada por los partidos responsables de sostener el régimen. Para acabar con la impunidad, con los privilegios y con todas las castas, hace falta construir una alternativa política independiente y socialista, capaz de organizar la movilización de la clase trabajadora y de todos los sectores explotados.

El único camino consecuente es una revolución obrera y socialista que destruya el aparato estatal de los capitalistas e imponga un gobierno de trabajadores.