La burocracia sindical y el peronismo sostienen la usura contra el pueblo

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Por Dami谩n Quevedo

La movilizaci贸n de este jueves, de la que participaron la CGT, la CTA y la UTEP, tuvo como eje la situaci贸n de millones de trabajadores endeudados. Para las conducciones sindicales y los movimientos sociales convocantes, la respuesta a la crisis debe provenir de una intervenci贸n del Estado. La propuesta de la burocracia sindical peronista consiste en que el Estado otorgue nuevos cr茅ditos para pagar las deudas acumuladas o que las entidades financieras concedan facilidades a las familias en situaci贸n de morosidad. 

En otras palabras, propone contraer nuevas deudas o refinanciar las existentes, pero no cuestiona su legitimidad ni ataca el negocio usurario de bancos y billeteras virtuales. Esta orientaci贸n tiene su correlato en los proyectos presentados en el Congreso por las diferentes facciones del peronismo. Aunque existen diferencias entre ellos, todos tienen un punto en com煤n: ninguno cuestiona la usura ni el negocio financiero. En definitiva, solo discuten distintas formas y plazos para pagar. 

Los m谩s de 30 proyectos presentados para abordar la morosidad en el endeudamiento de las familias quedaron agrupados en dos iniciativas: una destinada a dar respuesta a los casi seis millones de morosos y otra que propone asistir a toda la masa de endeudados, unas veinte millones de personas. En ninguno de los dos casos se afectan recursos del Estado. Los proyectos apuntan a eliminar los punitorios y a obligar a los bancos y las billeteras virtuales a extender los plazos y rebajar las tasas. (El Destape)

 Ganancias exorbitantes, mercados cautivos y tasas usurarias forman parte de un gigantesco negocio capitalista que expropia una porci贸n cada vez mayor del salario de millones de trabajadores. Tanto la burocracia sindical como los legisladores de la oposici贸n patronal legitiman este saqueo porque buscan garantizar que, de una manera u otra, los usureros cobren y puedan continuar con su negocio. No cuestionan el mecanismo que produjo la deuda: salarios pulverizados, inflaci贸n, desocupaci贸n y una recesi贸n que obliga a millones de familias a pedir prestado para comer, pagar el alquiler o cubrir los servicios. Para ellos, el problema no es la confiscaci贸n financiera de los trabajadores, sino encontrar una f贸rmula que permita continuar cobrando sin provocar un estallido social. 

 La pol铆tica de estos garantes de los negocios capitalistas es la misma en todos los casos en que la usura del capital financiero empuja a los trabajadores hacia la miseria. Es tambi茅n la l贸gica que aplican frente a la deuda externa. La deuda con el FMI se paga mediante planes de ajuste dictados por el propio organismo. Sus consecuencias recaen sobre la clase trabajadora en forma de reformas laborales, p茅rdida de derechos, destrucci贸n de salarios, privatizaciones y saqueo de los recursos naturales del pa铆s. 

Reconocer como leg铆timas tanto las deudas que millones de personas mantienen con los bancos y las empresas de Marcos Galperin como la deuda fraudulenta con el FMI significa aceptar que los trabajadores contin煤en pagando con su sangre la usura capitalista. Los socialistas sostenemos que la 煤nica salida para que esta crisis no recaiga sobre las espaldas de la clase trabajadora es romper con todos los usureros: suspender el pago de las deudas, desconocer la estafa del FMI y utilizar esos enormes recursos para reindustrializar el pa铆s, crear puestos de trabajo y atender las necesidades populares. 

 Esta tarea no ser谩 realizada por la burocracia sindical ni por el peronismo, porque ambos defienden, administran y garantizan los negocios de la clase capitalista. Solo un gobierno de los trabajadores, que rompa con el FMI y todos los fondos buitres, recupere los recursos naturales y ponga las industrias y las finanzas bajo control social, podr谩 reorganizar la econom铆a en funci贸n del bienestar de las mayor铆as y no de las ganancias de un pu帽ado de par谩sitos. La disyuntiva es clara: seguir refinanciando la miseria para que cobren los usureros o romper con ellos para que la crisis la paguen quienes la provocaron.