Mientras millones reclaman por Malvinas, Milei entrega el petróleo de las islas a ingleses y sionistas
El colonialismo es hoy, por lo menos formalmente, repudiado por todas las naciones del mundo, aunque las grandes potencias siguen sometiendo a la mayoría de los países mediante la presión económica. Sin embargo, todavía existen colonias en pleno siglo XXI, como es el caso de las islas Malvinas.
El debate sobre
las islas se reavivó en los últimos días con el Mundial de Fútbol y el ridículo intento del Gobierno nacional de
prohibir expresiones sobre esa parte del territorio nacional durante el partido
contra Inglaterra. Esto puso en evidencia no solo que el Gobierno nacional no
hizo absolutamente nada, en materia diplomática, para reclamar la soberanía sobre las islas, sino también que, en los últimos meses, empresas inglesas e israelíes comenzaron a explotar petróleo en las Malvinas.
En diciembre
del año pasado, el gobierno colonial de las Islas
Malvinas autorizó a dos petroleras, sin aprobación argentina, a explotar el yacimiento Sea
Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a 200 kilómetros de Puerto Argentino. La israelí Navitas tiene el 65 % del proyecto, mientras
que la británica Rockhopper Exploration se reserva el 35
% restante. Allí habría un tercio del crudo que existe, por
ejemplo, en Vaca Muerta. (Página/12,
20/07/2026).
La política de entrega de la soberanía por parte del gobierno libertario no se
reduce al continente, al proyecto de Sturzenegger de vender territorio ni a la
ley de inviolabilidad de la propiedad privada, sino que también facilita la explotación de las riquezas marítimas del sur del país por parte de sus imperios favoritos. Un
presidente que viaja de forma recurrente al Estado de Israel jamás hizo reclamo alguno por los capitales
israelíes que explotan petróleo en Malvinas.
Tampoco la
oposición patronal, el peronismo, dijo nada al
respecto, ya que está tan subordinada al sionismo como Milei. El
Mundial de Fútbol demostró que la causa Malvinas y el sentir
antiimperialista de la mayoría del pueblo
argentino son inamovibles. Cada día queda más claro que ni este gobierno ni quienes
quieren sucederlo van a dar los pasos necesarios, no solo para recuperar las
islas Malvinas, sino también para romper
las cadenas que nos someten al imperialismo.
Nuestro país cuenta con inmensos recursos naturales y técnicos, además de una capacidad de producción que permitiría una vida digna para todos los trabajadores.
Para lograrlo es necesaria una revolución social que destruya el capitalismo y rompa
con todas las grandes potencias. Esto no nos condenaría a vivir del dulce de leche y las biromes,
como dijo Milei, demostrando su absoluta ignorancia sobre el país que gobierna, sino que nos permitiría un desarrollo inmenso y rápido.



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