miércoles, 20 de mayo de 2026

Milei entregó el control del Mar Argentino a los yanquis ¡Cipayo, hay que echarlo por trabajar para una potencia extranjera!


Por Musa Ardem

A través de un acuerdo de cooperación militar entre el la Armada Argentina y la Cuarta Flota del Comando Sur, el gobierno de Javier Milei habilitó durante los próximos cinco años inéditas tareas de vigilancia y monitoreo conjunto en el mar argentino con los Estados Unidos. Tiene nombre sugestivo: “Programa de Protección de Bienes Comunes Globales”. (Clarín, 20 de mayo)

Queda cada vez más claro que Milei considera, igual que su ídolo -Donald Trump- que América Latina no es otra cosa que el patio trasero de los Estados Unidos. Por eso, no tuvo ningún empacho en entregar la soberanía del Mar Argentino a los yanquis, que, de acuerdo a la carta de intención firmada, pasará a ser un “bien común” con los amos del norte.

Tan lacayo es el actual gobierno, que ni siquiera se ocupó de informar lo sucedido, tarea que quedó en manos de la embajada estadounidense: “El acuerdo de cooperación para la vigilancia conjunta sobre la Zona Económica Exclusiva argentina fue comunicado no por Defensa ni por Cancillería, sino por la propia embajada estadounidense en Buenos Aires que conduce el embajador Peter Lamelas…” (Clarín, 20 de mayo)

Esta misma fuente explica el carácter del acuerdo: “Estados Unidos y Argentina están lanzando el Protecting Global Commons Program para fortalecer la seguridad marítima en el Atlántico Sur. La asociación comienza con la entrega de una cámara especializada a bordo de una aeronave dedicada a patrullar la zona marítima argentina. Este programa se expandirá durante los próximos cinco años con equipamiento avanzado, entrenamiento de élite y apoyo para interceptar y neutralizar amenazas marítimas.

Estados Unidos se prepara para pasar de la guerra comercial a una contienda directa, por lo tanto, las amenazas marítimas que habría que interceptar y neutralizar, serán, en ese momento, las embarcaciones chinas o las de sus aliados. En función de esta política, Milei está negociando la construcción de una base militar yanqui sobre territorio argentino para vigilar el paso interoceánico.

Mientras esto sucede, los yanquis presionan para que la licitación que permitirá el control de otra vía navegable clave, la “hidrovía” lleva a los ríos de la Mesopotamia al Océano Atlántico, no caiga en manos de sus competidores asiáticos, o de compañías que tenga vínculos con estos. Por allí circula la mayor cantidad de materias primas que transportan a China, principalmente cereales, que son fundamentales para su existencia.  

“El ganador operará la vía navegable troncal por los próximos 25 años, con la posibilidad de extender el plazo por 5 años adicionales.Inversión: El proyecto contempla inversiones cercanas a los U$S 10.000 millones para el dragado, mantenimiento y señalización a lo largo del contrato.Impacto: Esta vía fluvial concentra aproximadamente el 80% del comercio exterior de la Argentina”. (La Nación, 18 de mayo)

En ese marco, la empresa que se encamina a ganar la compulsa es Jan De Nul, de origen belga, que picó en punta porque ya ganó la licitación previa, denominada “técnica”. Los belgas se impusieron sobre otra compañía del mismo país, DEME. Los directivos de esta última, acusaron a sus rivales de encubrir intereses del Partido Comunista Chino a través de sus subcontratistas.

El gobierno de Donald Trump citó a Santiago Caputo, que viajó a Washington para analizar la evolución de este negocio. Además, la estrategia estadounidense incluye la posibilidad de asociarse con la multinacional Deme, con empresas propias, como Great Lakes Dredge & Dock, para estar metidos en el control del tráfico marítimo en la hidrovía.

Estos dos acontecimientos son una nueva muestra de que la guerra comercial, entre EEUU y China, está metida de lleno en nuestro país. No se pueden entender las internas políticas, entre oficialistas y opositores, o dentro de cada uno de estos espacios, sin comprender a qué potencia defiende o representa cada uno de los actores en cuestión.

Los políticos patronales, libertarios, peronistas, radicales, macristas y demás, están, de una u otra manera, ligados a los imperialistas que luchan por el mercado mundial: yanquis, europeos o chinos. No habrá salida a favor de las masas obreras y populares de la mano de ninguno de ellos, porque, de un lado o del otro del mostrador, todos están de acuerdo en mantener el carácter semicolonial del país.

Los y las militantes de la izquierda revolucionaria somos los únicos y las únicas que luchamos por la concreción de la Segunda y Definitiva Independencia Nacional, única manera de poner los recursos al servicio de las mayorías, con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que acabe con el capitalismo y sus lacayos.

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