La preocupación que desvela al poder ejecutivo no es el supuesto
brote de hanta virus en un crucero, del que todo el mundo habla, sino un
contagio que puede resultar mortal para la gestión libertaria, a través del apestado Manuel Adorni, del cual buena
parte de los funcionarios que rodean al presidente han tomado prudente
distancia.
Fuera de Javier
y Karina, nadie quiere quedar pegado a este personaje, situación que divide al partido gobernante, entre
quienes quieren echarlo y los que están a favor de mantenerlo
en funciones, como si de ello dependieran sus vidas. ¡Es probable que Adorni haya amenazado con
sacar a la luz los trapos sucios de los hermanísimos, si le sueltan la mano!
El PRO de
Mauricio Macri, un partido aliado del oficialismo, que, con su silencio, venía sosteniendo a Manuel Adorni, ahora cambió de postura, expresando que este tendría que dar las explicaciones del caso ante la
gente, además de someterse a la justicia. Lo peor de todo
para el oficialismo, es que Patricia Bullrrich tomó distancia, quebrando en los hechos su pacto
con Milei.
Este
escandaloso culebrón y la crisis económica constituyen el combustible cotidiano de la
bronca popular, que crece y se radicaliza, algo que se expresa en las simpatías masivas hacia la figura de una
representante de la izquierda trotskista, Myriam Bregman, algo impensando meses
atrás.
La combinación de estos factores agudizó el aislamiento de los Milei dentro de su
propio gobierno y frente a los capitalistas locales y extranjeros, que están sacando la conclusión de que los libertarios, más allá de sus intenciones, no son capaces de
garantizar la gobernabilidad, sin la cual se les hará muy difícil mantener sus negocios.
Para colmo de
males, el principal sostén del gobierno,
Donald Trump, no está en condiciones -debido a su propia crisis-
de seguir protegiendo a Milei. No es casual, que los principales medios de Estados
Unidos, ya estén hablando del fracaso de la “motosierra” libertaria. El FMI está teniendo una actitud parecida, retaceando
los dólares que antes largaba casi sin preguntar.
Por esta razón, Milei viajó a California a entrevistarse con un reconocido
delincuente financiero, Michael Milken, para ver si podía conseguir los verdes que dejaron de entrar
por las otras vías. El pedido de préstamos a este gangster, es el reconocimiento
de que el plan económico se hunde inevitablemente y que solo
buscan patear para adelante el estallido de la crisis.
La izquierda
tiene que jugarse a liderar al movimiento de masas en el Argentinazo que se
avecina, aprovechando la situación propicia que
se le abrió, a partir del ascenso -en las encuestas- de
Myriam Bregman. La construcción de un gran
movimiento, que se proponga destruir el capitalismo, romper con el imperialismo
e imponer un gobierno oborero, es, en ese sentido, la tarea del momento.

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