En otro capítulo más de la interna libertaria y con el
Ardornigate en el centro del escenario político nacional, apareció otro síntoma
de esta pelea que desangra al oficialismo: el ministro de economía, Luis
Caputo, no participó de la mesa política gubernamental, el círculo de
funcionarios más cercano a Milei.
En paralelo a ese ruido, también crecen las
rispideces entre, por ejemplo, el sector que lidera Karina Milei, que posiciona
a su armador en provincia Sebastián Pareja como posible candidato a gobernador
bonaerense, y el ministro del Interior, Diego Santilli, que tiene intención de
pujar por el mismo puesto.
Karina, junto a sus aliados Martín y Lule
Menem, sigue sumando enemigos. No solo el vínculo está roto con el otro vértice
del “triángulo de hierro”, el asesor y líder de las Fuerzas del Cielo, Santiago
Caputo, sino que también comenzó a haber ruido con el ministro de Economía.
El enfrentamiento con el sector de las
Fuerzas del Cielo se agravó después de las últimas elecciones donde Karina, los
Menem y Pareja tomaron la definición de dejar fuera de las listas a todos los
posibles candidatos del sector que lidera Santiago Caputo[i].
En este contexto crítico, Adorni continúa siendo un
problema enorme para Milei, ya que la corrupción desfachatada del jefe de
gabinete aceleró el crecimiento y extensión de la bronca obrera y popular,
incluso entre los sectores que votaron a Milei para castigar al peronismo.
El problema del núcleo libertario es que no pueden
soltarle la mano a Adorni, porque, si cae el jefe de gabinete, la justicia podría
avanzar un casillero yendo por Karina y el propio presidente, ya que los
hermanos están metidos hasta las manos en hechos de corrupción, como el caso
Libra o las coimas en el área de la discapacidad.
Esta mugre, que emana cotidianamente de la Casa Rosada,
es una de las razones del ascenso en las encuestas de la figura de Myriam Bregman,
que aparece, a diferencia de todos los políticos tradicionales, como una
persona decente que siempre ha denunciado los chanchullos del poder y apoya las luchas del pueblo.
Lo interesante del caso es que la simpatía por Bregman
tiene lugar en el momento de mayor crisis del peronismo, con el que la mayoría
de la clase obrera ha roto hace tiempo. Por esta razón, la izquierda aparece,
por primera vez en la historia de nuestro país, como una opción concreta ante
las masas.
El conjunto de organizaciones que se reclaman socialistas
deben aprovechar esta situación, para conformar un espacio mucho más amplio que
el actual Frente de Izquierda, un movimiento o partido de trabajadores y
trabajadoras -con libertad de tendencias- que impulse la candidatura de Myriam Bregman con un programa de
ruptura con el capitalismo.

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