Por Damián Quevedo
A pesar de que,
en el imaginario social no es concebible que un Estado quiebre, la realidad
refutó en más de una oportunidad esta idea, como en 2001
en Argentina, cuyo default fue prácticamente una
declaración de quiebra. En ese sentido, nuestro país está -ante cada nuevo vencimiento de deuda-
siempre al borde de esa situación, debido a un
problema estructural.
En el marco de
la crisis general del capitalismo, Argentina está inmersa en un proceso de estancamiento que
no tiene salida a dentro del los extrechos márgenes que posibilita el capitalismo
semicolonial, que no cuenta con un ingreso de divisas, principalmente dólares -de la exportacion de commodities- como
sí lo tuvo en años anteriores.
Ante esta realidad
concreta, el gobierno solo atina a tomar deuda de donde sea para pagar los
vencimientos inmediatos, sin saber que hará al mes o a la semana siguiente. Así fue, como Caputo recurrió a la limosna a Trump, varios blanqueos de
capitales y el regalo de las reservas de oro a cambio de la posibilidad de
cancelar vencimientos de deuda.
Sin embargo, el
“mago de las finanzas”, que ya se está quedando sin posibilidad de conseguir préstamos o salvatajes, nada puede hacer frente
a una deuda que crece. El reflejo más inmediato de
este agujero financiero se expresa a través de la pérdida sistemática de reservas del BCRA, que son el
respaldo que tiene el gobierno a la hora de pagar vencimientos de deuda.
Las reservas del Banco Central (BCRA) se
hundieron más de u$s250 millones, pese a que el
organismo cerró su primer mes
completo de compra de divisas en el mercado para atesorar. Las compras de
divisas de febrero alcanzaron los u$s140 millones. Fuentes oficiales afirmaron
a Ámbito que una "caída de cotizaciones", que no están relacionadas con el oro -que hoy anotó una leve suba-, explicaron un 70% de la baja
de las reservas, aunque del 30% restante no supieron precisar los motivos. (Ambito Financiero 04/02/2026).
Para el último vencimiento de deuda, del 1 de febrero,
el gobierno argentino compró mas de 800 millones
de dólares de DEG, derechos especiales de giro, un
bono que solo sirve para pagar al FMI y cuyo principal vendedor es el
departamento del tesoro yanqui, algo así como espejitos de colores del siglo XXI.
Al tiempo que Milei
compra papeles sin valor, fuera del FMI pierde miles de dólares, debido al enajenamiento de las
reservas de oro del BCRA. Se cree que cerca de cinco mil millones de dólares en oro fueron enviados a Londres o Basilea,
aunque su destino es incierto, porque: ¡No existe contrato alguno que registre ese
movimiento!
La política de Milei/Caputo conduce directamente a
la quiebra del Estado, ya que no existe un plan económico más o menos coherente, sino una continua
entrega de los recursos, lo cual, más cerca de lo
que muchos piensan, conduce a otro estallido de la economía, a un nuevo default.
La reforma laboral, el remate a precio vil de las riquezas y los despidos, forman parte del paquete que ofrecen estos gangsters a los capitalistas para que inviertan un poco de sus capitales en Argentina y les perdonen por un tiempo las deudas. La clase obrera debe tomar consciencia de que este mecanismo perverso la perjudica más que a nadie, razón por la cual debe organizarse para echarlos a patadas y dejar de pagar estas estafas y poner los recursos al servicio de la mayoría.
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