Por Musa Ardem
En estos días se filtró el borrador de proyecto para implementar una nueva reforma del sistema educativo. Los puntos más relevantes del texto apuntan a la descentralización educativa, el fin de la obligatoriedad, un avance significativo de la “bi-modalidad” y la eliminación de la mayoría de los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la educación.
Titulado “Ley de libertad educativa”, el bosquejo propone que cada institución, ya sea pública o privada, defina su propio plan de estudio, su calendario, sus modalidades pedagógicas y su contratación docente. También introduce la posibilidad de educar desde el hogar (por los propios padres o alguien designado por ellos), la formación religiosa confesional en la educación pública y la implementación de modelos híbridos que combinen presencialidad y virtualidad[1].
Este proyecto, que no es más que la continuidad de los planes que ya han venido aplicando -los gobiernos del PRO y los peronistas- es un ataque más profundo a una de las mayores conquistas de la clase obrera argentina, la educación pública y gratuita. De imponerse la reforma, quienes sufrirán las consecuencias de manera directa y brutal, serán los y las docentes, que, hasta el momento, conservan derechos y conquistas que el resto de los asalariados estatales han perdido.
La idea de educar desde el hogar y la “institucionalización” definitiva de la virtualidad, no solo significará la pérdida de miles de puestos de trabajo, sino la caída a pique de la calidad educativa y un aumento exponencial de la deserción escolar, que ya es enorme. En ese marco, otro de los objetivos gubernamentales es la declaración de la “esencialidad” para con las labores docentes, que, en los hechos, será una prohibición a ejercer el derecho constitucional a la huelga.
La obsesión libertaria con la eliminación de la educación pública, que empezó con el ajuste sobre el presupuesto de la universidad pública, ahora sigue con este proyecto antiobrero y antipopular. Milei y los suyos, envalentonados por el último triunfo electoral, pretenden avanzar rápido en este terreno, para fortalecerse aún más y acelerar las medidas tendientes a destruir derechos del conjunto de la clase trabajadora.
Esta reforma educativa, si se lleva adelante, daría lugar a una educación parecida a la que existió en el período anterior a la ley 1420 del año 1884, que estableció la educación primaria común, gratuita y obligatoria. ¡Javier Milei es tan cipayo y entreguista, que quiere volver a las épocas de la colonia, aunque le será difícil, ya que viene de una derrota, la que le propinó la comunidad educativa de la universidad pública, cuando intentó dejarla prácticamente sin presupuesto!
Para derrotar este
nuevo capítulo del Plan Milei, será necesario pasar por encima de los
burócratas sindicales peronistas, tanto de la docencia como de las distintas
centrales obreras, que no han hecho ni hará nada por frenar la motosierra,
porque, en definitiva, negocian su implementación a cambio de prebendas y acomodos.
Es urgente un nuevo proceso de auto convocatorias es escuelas y distritos educativos, para impulsar un plan de lucha a fondo, llamando a los demás sectores de la clase obrera a apoyar esta lucha estratégica por la educación pública.
[1] Pagina12 01/12/2025

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