Por Ernesto Buenaventura
La
concentración de la CGT en Plaza de Mayo fue muy pobre en relación a la
capacidad de movilización que la principal central obrera del país tuvo años
atrá. Fue así, porque no se decretó un paro general que facilitara la presencia
de cientos de miles, pero también -y principalmente- por el desprestigio
cosechado por la casta sindical millonaria, luego de años de traiciones.
El
acto, que fortaleció ese desprestigio, fue una demostración de debilidad, por
la escasa cantidad de manifestantes y por el el nivel los discursos de los
ignotos jefes cegetistas, uno de los cuales -Sola, dirigente máximo del gremio
del Seguro- insistió varias veces, en que ellos, los burócratas, tenían una
gran tarea por delante: la de “volver a emocionar”.
¿Cómo
van a emocionar estos personajes, que han hecho todo para que al gobierno y a
la sociedad les quede claro, que lo único que pretendieron con el acto es
presionar para que Milei los tenga en cuenta a la hora de negociar sus
privilegios de casta? La tibia amenaza de un paro, con fecha indeterminada, fue
la confesión explícita de estas espúreas intenciones.
Esta
realidad tendría que haber hecho reflexionar a la izquierda, especialmente al
FITu, que marchó para pedirles a los burócratas, casi a modo de un trámite de
rutina, el paro general. Una exigencia poco coherente, porque las columnas del
Frente de Izquierda ingresaron a la plaza cuando ya se habían retirado todos
los dirigentes de la CGT y la mayoría de los manifiestantes.
En
ese sentido, nuestro partido fue más consecuente que el FITu, ya que se ubicó temprano
junto a la mayoría de las columnas sindicales. Y, desde ese lugar y en medio
del acto, agitó una consigna más que significativa, porque es la que cantaron
los cientos de luchadores que la coparon el acto a la CGT algunos años atrás: “poné
la fecha, la yuta que te parió”...
La
agitación de Convergencia Socialista - ver video - más que de exigencia, tuvo
el carácter de denuncia contra la casta corrupta que conduce la CGT. Un sector
de los y las manifiestantes que rodeaban a la militancia de nuestro partido,
aplaudieron y cantaron “poné la fecha…” expresando el sentimiento de buena
parte de la clase trabajadora, que está dispuesta a pelear y desconfía de la
burocracia.
Por
todo esto, volvemos a insistir que la izquierda y todas las organizaciones y
dirigentes que realmente quieren luchar contra la reforma y el ajuste
libertario, deben convocar a asambleas de base, reuniones de luchadores y una
gran asamblea nacional para poner en pie un Centro Coordinador de la
Resistencia, que, con paciencia y mucho esfuerzo, se juegue a concretar lo que
no quieren los burócratas peronistas, un plan de lucha en serio que desemboque
en un gran Argentinazo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario