Por Ernesto Buenaventura
La
interna peronista ya está dando lugar a enfrentamientos callejeros, como acaba
de suceder en dos intendencias gobernadas por La Cámpora, Quilmes y Lanús. Allí, sectores ligados al gobernador Kicillof, impulsaron
movilizaciones frente a la sede de los municipios en cuestión, en las que interpelaron a sus respectivos intendentes, Mayra Mendoza y Julián Álvarez.
Estas
peleas no estallaron por cuestiones ideológicas o la ausencia de Cristina,
que continúa presa, sino por una cuestión más terrenal, los recursos, que, debido a la crisis, ya no alcanzan para cumplir con las aspiraciones de todas las bandas del PJ. Estos conflictos se profundizarán, porque pronto empalmarán con la interna presidencial del peronismo.
No es
casual, que, mientras se producían las movilizaciones de Lanús y Quilmes,
Kicillof anunciaba la nacionalización de su espacio políticio, el Movimiento
Derecho al futuro, con la que salió a marcarle la cancha al cristinismo y La Cámpora.
En el gobierno de Lanús que lidera
Julián Álvarez denunciaron que el piquete que se realizó en la puerta del
municipio fue protagonizado por un grupo de dirigentes del Movimiento Evita
local, al que vincularon directamente con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF)
que conduce Axel Kicillof.
Los manifestantes prendieron fuego un árbol de Navidad y exigieron hablar con el intendente. Entre quienes estuvieron en los disturbios en el camporismo divisan a “Titino” Guzmán, un puntero vinculado a Agustín Balladares, ex presidente del Concejo Deliberante de Lanús y dirigente alineado al esquema político de Kicillof.
Balladares aparece en
fotos de los últimos días con el Gobernador; la vicegobernadora, Verónica
Magario; el ministro de Desarrollo, Andrés “Cuervo” Larroque y el jefe de
Gabinete, Carlos Bianco. Todos nombres propios del círculo chico del mandatario
bonaerense. (Infobae 23/12/2025)
Otro
elemento que atenta contra la unidad del peronismo tiene que ver con los
alineamientos internacionales de sus respectivas fracciones. Cristina está más cerca del Partido Demócrata
yanqui y Kicillof de los chinos, ya que la mayoría de los productores bonaerenses
hacen negocios con esta gran potencia en ascenso.
Sin embargo, las divisiones no son solo esas, existen otras, que tienen que ver con otros alineamientos internacionales. Guillermo Moreno simpatiza con Donald Trump, mientras que Juan Grabois está más ligado a la Unión Europea, debido a su condición de empleado de uno de los grandes referentes del imperialismo europeo, el Papa.
Argentina
está siendo disputada por las grandes potencias, que, para conquistar su mercado, utilizarán todos los medios, incluso la guerra directa,
como sucedió en las dos grandes crisis anteriores, que desencadenaron las dos grandes guerras, de las que emergieron los imperialismo hegemónicos del momento,
primero Inglaterra, después Estados Unidos.
La
contracción de la economía y la tendencia general acia el estancamiento, obliga
a los grandes capitalistas a acabar con sus rivales, súper explotar a los trabajadores y saquear como nunca los recursos
naturales, una situación que llevará al planeta al borde de su propia destrucción.
La guerra de guerrillas entre bandas del PJ es una expresión bizarra de esta tendencia
global.
La izquierda debe asusmir que esta realidad -de crisis entre los de arriba- es favorable para la construcción de una alternativa revolucionaria y para que los y las de abajo aprovechen la situación de debilidad de sus verdugos para ganar las calles y derrotarlos definitivamente.

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