viernes, 7 de noviembre de 2025

El nuevo "Triunvirato cegetista" debutó pidiéndole a Milei un lugar en la mesa para negociar la reforma laboral

Por Ernesto Buenaventura

El nuevo triunvirato de la CGT debutó dejando en claro que pretende sentarse a negociar la reforma laboral. En ese sentido, uno de sus miembros -Cristián Jerónimo, del sindicato del vidrio- sostuvo que, por “responsabilidad institucional”, están abiertas al diálogo con el gobierno y los empresarios, siguiendo los pasos de Gerardo Martínez (UOCRA), que fue el primer gremialista en sentarse, más que cómodamente, en la Mesa de Mayo.

Todos estos burócratas, aunque con matices, han planteado que existen “actividades que requieren un proceso de modernización y adecuación debido a los cambios tecnológicos”. La única exigencia de estos personajes siniestros, es que las modificaciones se hagan dentro de los “convenios colectivos", que, en otras palabras, significa cederles el lugar de capataces de las reformas anti obreras que se vienen.

No es casual que esta gente, lo más rancio de la casta burocrática, acepte semejante avance de los patrones en contra de los derechos de las bases que deberían representar, ya que son los mismos que dejaron pasar otras reformas en cada uno de los gobiernos anteriores. Los mismos, que, de la mano de Gerardo Martínez, se reunieron y sentaron a negociar con la ex directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.

Por eso, cuando agitan su desacuerdo con la reforma laboral no hacen otra cosa que cacareo frente a los medios para negociar en mejores condiciones. Si fueran consecuentes con sus planteos mediáticos, deberían apoyar todos los conflictos y jugarse a unificarlos, mediante la convocatoria a paros regionales y nacionales contra el plan de ajuste. No lo hicieron con el Garrahan, que triunfó a pesar de los burócratas traidores, y tampoco lo harán con otras luchas, porque son agentes de la patronal en las filas obreras.

Consecuentemente con este papel, la CGT fue, durante los dos años de la gestión libertaria, garante de la paz social. Es que la mayoría de los burócratas millonarios que la integran son peronistas, representantes del mismo partido que llevó a Milei al gobierno en acuerdo con Massa y sus secuaces. El mismo partido, que, en sus años de gobierno, precarizó a cientos de miles de trabajadores municipales de todo el país, reemplazándolos por “cooperativistas” que cobran planes de asistencia social miserables.

Por eso y todos los ataques contra la clase trabajadora llevados adelante por el PJ -por sus gobernadores, intendentes y presidentes de turno- la mayoría de los trabajadores le dio la espalda, en términos políticos y sindicales. La CGT, igual que la mayoría de los sindicales, es una cáscara cada vez más vacía de contenido y casi sin ninguna capacidad de movilización, salvo de su aparato, integrado por miles de delegados cooptados y miembros de las barras bravas que los acompañan.

Esta triste realidad está dando lugar al surgimiento, todavía incipiente, de una nueva vanguardia obrera que no quiere que “la lleven de las narices” y que trata, cada vez que puede hacerlo, de impulsar la participación de las bases, valiéndose de las asambleas y otros mecanismos democráticos de consulta y votación. La izquierda debe ganar a esa vanguardia para jugarse a construir un centro coordinador de la resistencia que reemplace a los podridos “cuerpos orgánicos” de la burocracia, comenzando por la nefasta CGT.

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