En el mes de octubre de 1966 se fundó el Black Panther
Party, originalmente llamado Partido Pantera Negra de Autodefensa y
popularmente conocido como Panteras Negras, una organización negra, socialista
y revolucionaria en Estados Unidos, que tuvo su desarrollo hasta 1982. Este grupo jugó un papel de vanguardia,
organizando patrullas de ciudadanos armados para vigilar el comportamiento de
los agentes de policía, desafiando la brutalidad racista de la policía en
Oakland, California, contra los afroamericanos.
Sus integrantes solían decir que su nombre estaba
íntimamente ligado al carácter de su partido, ya que la pantera lo que busca
«no es atacar a alguien en primer lugar, sino cuando es atacada y acorralada,
respondiendo ferozmente y sin piedad contra su agresor», teniendo en ese
sentido puntos de contacto con las ideas del dirigente negro Malcolm X. Para el año 1969 su evolución política creció
entre los ciudadanos negros, ganando enorme simpatía durante la lucha contra la
guerra de Vietnam, constituyéndose en una referencia para toda la
juventud. Ese mismo año, lanzó un
programa de 10 puntos que respondía a las necesidades de vastos sectores de la
sociedad, comenzando por los afroamericanos.
El partido de la autodefensa negra creció tanto, que en el
año 1970 tenía presencia en 68 ciudades con miles de militantes. El gobierno
comprendió la amenaza que significaba para sus planes de explotación y
guerrerismo, ya que, con sus milicias, las panteras cuestionaban el monopolio
de las armas por parte del estado. No es
casualidad que el FBI, después de catalogarlas como una de las “mayores
amenazas para la nación”, comenzara una campaña de desprestigio político,
saboteando su organización con infiltrados y todo tipo de provocaciones,
tratando de socavar la autoridad ganada en las calles.
Es que su programa comenzaba a ganar popularidad entre
amplios sectores de la clase obrera y el pueblo, que lo veían como una
herramienta para luchar por sus derechos y en contra del gobierno. Entre otros
puntos, se proponía conquistar “Poder, para determinar el destino de las
comunidades negras, pleno empleo, educación decente y aumentos
salariales”. Además de esto, se exigía
“El fin del robo a las comunidades negras, oprimidas por parte de los
capitalistas, la exposición de esta realidad decadente ante el conjunto de la
sociedad norteamericana y una educación que enseñe la verdadera historia de los
negros y su papel en la sociedad contemporánea”.
Otros planteos significativos fueron la “necesidad de contar
con un sistema eficiente y gratuito de salud, el fin de la brutalidad policial,
la libertad de los cientos de presos políticos afroamericanos” y, lo que
constituía un reclamo generalizado de toda la juventud y amplios sectores de la
población, la “finalización inmediata de la Guerra de Vietnam”. Las Panteras Negras levantaban otras banderas
sociales, como “programas de almuerzo para los niños pobres, la habilitación de
clínicas gratuitas para toda la población y la lucha contra las drogas,
considerándolas como un arma al servicio de la alienación capitalista”. Además,
la organización impartía clases gratuitas de derecho y economía, autodefensa y
primeros auxilios.
Entre algunas de sus intervenciones públicas más
impactantes, está su participación en los Juegos Olímpicos de México 1968,
cuando los velocistas Tommie Smith y John Carlos -ganadores de las medallas de oro
y ebronce respectivamente en la prueba de 200 metros llanos- bajaron sus
cabezas y levantaron los puños en momentos en que se entonaba el himno de
Estados Unidos. Esta actitud de rebeldía
indisimulada, constituyó un tremendo símbolo del movimiento Black Power -Poder
Negro- contra el racismo de su país y el Apartheid que imperaba en esa época en
Sudáfrica.
Con el pasar de los años fueron perdiendo prestigio debido a
las campañas del gobierno y sus peleas internas. Entre 1972 y 1973 pegaron un
giro muy grande en sus políticas, centrándose en la disputa electoral,
presentando a Bobby Seale y Elaine Brown como candidatos de la alcaldía de
Oakland. A partir de este momento y
hasta los años ochenta las Panteras fueron desvaneciéndose al calor del reflujo
de las luchas, los sucesivos encarcelamientos y las muertes violentas de varios
de sus miembros, como Huey P. Newton que fue asesinado por un traficante de
drogas en 1989.
Sin embargo, a partir del rechazo multitudinario a los
crímenes racistas perpetrados por la policía en el período presidencial de
Obama, miles de afroamericanos volvieron a tomar como propias las viejas
reivindicaciones y métodos de las Panteras, comenzando por exigir el cese de
las hostilidades y asesinatos. Esa situación no sólo se mantuvo, sino que pegó
un salto con las revueltas de repudio a los crímenes policiales contra
ciudadanos afrodescendientes, durante el primer gobierno de Donald Trump. ¡La vida de los negros vale, fue una de las
consignas que retumba en todas las marchas de ese país!
En ese marco y mientras miles enfrentaron a la policía
repudiando cada uno de estos crímenes, hubo varios intentos de reconstruir las
Panteras Negras, siguiendo el camino de lo que había sucedido en Texas, algunos
años atrás, donde jóvenes negrxs levantaron la bandera de la Autodefensa,
mostrándose en público con armas de grueso calibre, patrullando las calles, una
tendencia, que, cuando se radicalicen las próximas movilizaciones contra el
nuevo gobierno de Trump, probablemente se profundice y extienda en diferentes
distritos estadounidenses.
El ejemplo histórico de las Panteras Negras y los actuales
intentos de apoyarse en su experiencia, debe servirle a la vanguardia obrera,
popular y feminista de nuestro país, para comenzar a poner en pie embriones de comités
de autodefensa en los barrios y lugares de trabajo, para enfrentar a las bandas
mafiosas o a la represión estatal y para estatal.
Nuestro partido, a diferencia de la izquierda pacifista y
electoralista, asume esta perspectiva como una cuestión de “necesidad y
urgencia”, lo que no significa alentar acciones aventureras o
"descolgadas" del movimiento de masas, sino ubicar a la tarea de la autodefensa
como una de las principales herramientas al servicio de la clase trabajadora y
sus combates contra la patronal, los burócratas y el Estado Capitalista. Por
esa razón, tomamos el ejemplo de las Panteras
Negras.

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