lunes, 1 de septiembre de 2025

Milei no pega una

 


Por Ernesto Buenaventura

La campaña electoral del gobierno no puede ser peor que la que están llevando adelante sus candidatos, ya que se alinearon todos los planetas para configurar un escenario adverso inédito, como, de alguna manera, se acaba de expresar en Corrientes, donde La Libertad Avanza alcanzó un paupérrimo cuarto puesto, detrás de radicales y peronistas. 

Es que las “Fuerzas del Cielo” no bastaron para contener otras fuerzas, mucho más reales y concretas, como aquellas que son empujadas por la creciente crisis económica, que afecta negativamente a la mayoría del pueblo. Con esta dinámica se alineó otro problema mayúsculo para el oficialismo: el escándalo de corrupción que involucra al presidente, su hermana y toda la pandilla de menemistas que los acompaña.   

Estos hechos cambiaron drásticamente el panorama político y el estado de ánimo social. Cuando asumió Javier Milei, dio un discurso fuera del Congreso -en la calle y sin intermediarios, más que si figura de “outsider de la política”- un mensaje de rechazo a esa institución y una muestra de populismo de manual que ganó simpatías en buena parte de la población, que se esperanzó con la llegada de alguien “diferente” a la “casta”. 

Hoy, tanto el parlamento como la mayoría del pueblo, le dieron la espalda al “León” y a la “Jefa”, el primero, con sucesivos rechazos a los planes del ejecutivo, mientras que el segundo, a través de una creciente ola de repudio callejera, como las que tuvieron lugar en Lomas de Zamora, Junín y Corrientes. 

La seguidilla de trifulcas en territorio bonaerense y las declaraciones calcadas parecen ser un manotazo de ahogado para las elecciones de Buenos Aires del 7 de septiembre. ¿Alcanzará? Parece poco. Una narrativa plagada de errores conceptuales que definieron los estrategas. “La mitad de la gente no entiende nada”, repiten quienes definen los trazos de campaña. Un segundo tiempo de Durán Barba, quien mencionaba en sus talleres que había que hablarle a la gente que entiende de fútbol, antes que de política. Discursos que sirvieron para ganar elecciones, mas no para gestionar. Y lo que se plebiscita, ahora, son gestiones[1]. 

Más allá de que las elecciones que se vienen, sintonicen de manera directa lo que está aconteciendo en los escraches, el gobierno ya perdió, porque no puede mostrarse en público ni caminar por una calle demuestran su incapacidad para garantizar la gobernabilidad. 

La base electoral del oficialismo libertario fue captada con un discurso que puso el centro en a las prácticas tradicionales de la política, como la corrupción, algo inherente a “la casta”. Por esa razón, es más que probable que la mayoría de los y las que votaron a Milei hace dos años se sientan defraudados. Esta realidad, hoy hará crecer el voto en blanco y la abstención, pero, mucho más pronto de lo que analizan los plumíferos de la burguesía, este descontento se convertirá en rebelión.   

Esto preocupa tanto al gobierno como a la oposición patronal, cuyo eje de campaña es pedir a la población que vaya a votar, que intentan recauchutar a un régimen que hace agua por todos lados. La izquierda revolucionaria debe, sí o sí, aprovechar estas circunstancias para actuar en el sentido contrario, agitando consignas que vayan en contra de las instituciones sobre las que se sostiene el capitalismo local, consignas a favor de la acción y la democracia directa.



[1] Ámbito Financiero 31/08/2025

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