lunes, 8 de septiembre de 2025

Kicillof, la cara "nacional y popular" del ajuste


Por Musa Ardem

El gobierno nacional sufrió una derrota aplastante en las urnas, que pudo ser aún peor si no fuera porque la opción más aceptada para castigar al gobierno fue el peronismo, que continúa siendo rechazado por gran parte de la población, incluso por una buena parte de quienes lo votaron para pegarle a Milei. 

Sin embargo, el castigo popular fue contundente, un hecho que profundizará la crisis del gobierno y del conjunto del régimen, a pesar de que, paradójicamente, haya aparecido una alternativa de recambio dentro de los marcos institucionales. Por esta razón, si hubo algo en lo que coincidieron, tanto La Libertad Avanza como Unión por la Patria, es en llamar a votar. 

Frente a este panorama, el ganador de la contienda, Axel Kicillof, planteó un discurso sin tono revanchista ni confrontativo, a partir del cual trató de mostrarse, especialmente de cara a los grandes empresarios, como un político “presidenciable”, capaz de garantizar la gobernabilidad, por lo tanto, alguien que pretende administrar de manera “seria” el Estado capitalista. 

"Vamos a seguir sumando fuerzas", dijo el gobernador Axel Kicillof desde el búnker en La Plata, en el Hotel Grand Brizo, frente a una multitud militante. El mandatario provincial exigió que el presidente Javier Milei lo llame "para reunirse a trabajar y ponerse de acuerdo" y que escuche "el mensaje de las urnas".[1] 

La victoria del ex ministro de economía del kirchnerismo, no fue solo sobre LLA, sino también contra Cristina Fernández. Para eso, Kicillof aprovechó que Milei haya tratado de polarizar con su figura y su gestión gubernamental. En ese marco victorioso, el discurso del gobernador fue el de un “estadista”, alguien que no viene a profundizar los conflictos sino a concretar lo que no pudo hacer Milei, estabilizar la economía y la política nacional. 

Kicillof no tiene un plan alternativo al de Milei, ya que ambos coinciden en la necesidad de ajustar a los y las de abajo y “optimizar” el funcionamiento del Estado. La diferencia, además de las formas y el relato, es que, a diferencia del libertario, que quiere congratularse con los yanquis, el gobernador tiene lazos cada vez más fuertes con el imperialismo chino. 

Esto último fue ratificado por su triunfo en los distritos del “campo”, aquellos cuya economía se basa en la venta, cada vez más intensa, de granos a China. Esta relación orgánica con la potencia que le disputa la hegemonía mundial a los Estados Unidos, será crucial, de aquí en más, ya que Xi Xin Ping quiere que Argentina se convierta en un país cada vez más parecido a Brasil, donde los imperialistas chinos han ganado una influencia enorme. 

Con esta perspectiva y el manejo de la caja del Estado provincial, Kicillof logró alinear detrás suyo a casi todo el aparato peronista, dejando aislada a Cristina Fernández, que solo cuenta con La Cámpora y algunos sectores marginales del justicialismo. Esta realidad, quizá, radicalice a las huestes de la ex presidenta, que, para confrontar con el gobernador bonaerense, se presenten como una alternativa más “combativa” del PJ. 

La izquierda, que hizo una elección digna, quedando tercera en los sectores más importantes de la provincia, debe trazar rayas, no solo con Milei, sino también con Kicillof. Sus cuadros y militantes deben alertar, que este último, no es más que la variante “nacional y popular” que utilizan los capitalistas para mantener su dominio sobre los trabajadores y las trabajadoras, que, si no acaban con el capitalismo -a través de una gran revolución social- continuarán viviendo en la pobreza.

 


[1] Pagina12 07/09/2025

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