Por Damián Quevedo
El ministro de economía, el “Messi de las finanzas”, según Mauricio Macri, está cada vez más cerca del despido. No son pocos los factores que le juegan en contra, los cuales, además, están todos alineados. El fracaso de la política de bicicleta financiera ya es inocultable, no solo lo señalan la izquierda y los medios progresistas, son los mismísimos jefes de Caputo -a cargo de la banca JP Morgan- los que recomiendan a los inversores (fondos buitre) que se vayan del mercado financiero argentino.
La estrategia que diseñó Caputo para llegar a las elecciones con el tipo de cambio bajo control y la inflación en descenso entró en crisis. La apertura del cepo se le volvió en contra, ya se gastó los ingresos extraordinarios del campo, el carry trade se diluye y ni siquiera vienen los inversores especulativos. Sturzenegger asoma como plan B[1].
Esto significa el estallido de la burbuja que tapó la crisis desde el inicio de la gestión libertaria, una cortina de humo que ocultó, a medias, lo que venía sucediendo con la economía real, aquella que tiene que ver con la producción de mercancías en las fábricas, laboratorios y otros emprendimientos productivos.
Hace muy poco, varias empresas de la alimentación y ciertas automotrices -GM y Toyota- interpelaron al gobierno por el freno insostenible de la economía. En ese sentido, las cámaras patronales cuentan alrededor de 15000 despidos mensuales, solo en el sector privado, sin tener en cuenta los que ocurren en el sector público.
El punto crucial para el gobierno es que no puede seguir escondiendo la mugre debajo de la alfombra, esperando que pasen las elecciones, que era el objetivo de Caputo. Todo esto golpea a Milei, cuya popularidad cae, según todos los encuestólogos. Si esto se expresa en votos -contrarios a la gestión libertaria- afectará negativamente a la economía.
El FMI y los grandes capitalistas, que venían apoyando a Milei y su ministro “estrella”, están advirtiendo la existencia de señales que indican el hundimiento del “plan Caputo”. Si los funcionarios del fondo cierran la canilla de créditos el buque que transporta a La Libertad Avanza se irá a pique mucho más rápido.
Por eso, no es casual, que ya se rumoree la posibilidad de que Karina y Milei echen al “mago de las finanzas”. De suceder, sería un reconocimiento práctico y contundente del fracaso económico y la ruptura en los hechos del “triángulo de hierro” conformado por el ministro, el presidente y su hermana. Un acontecimiento traumático, que tendría consecuencias inmediatas en la situación política y social.
Todas las grandes crisis que explotaron en nuestro país, como las que tuvieron lugar luego de la hiperinflación del 89 o el corralito del 2001, acontecieron luego del reemplazo de varios y distintos jefes del palacio de hacienda. La salida de Caputo sería, por lo tanto, una catástrofe política para el gobierno.
Más allá de cuando se vaya, o lo vayan, a Caputo, la cuestión principal es que su plan fracasó y al gobierno ya no tiene más cartas bajo la manga para seguir apostando a ganador. La única posibilidad de frenar esta nueva crisis, que, cuando explote, afectará más que nadie a los y las de abajo, está en manos de la clase obrera, que echar a patadas al gobierno y hacerse cargo de poder para terminar con el problema de los problemas, que es el sistema capitalista colonial.

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