Fuertes turbulencias dentro del gobierno, una gran oportunidad para que los trabajadores y el pueblo ganen las calles
Por Claudio Colombo
Con 52 votos a favor, 0 en contra y 4 abstenciones, el
Senado aprobó en general el proyecto de ley para aumentar las jubilaciones, una
expresión más que concreta de las tensiones que pueden llevar a una ruptura entre
la mayoría de los gobernadores, de todos los colores, y el gobierno libertario.
La ministra Bullrich salió a decir que la culpable de lo
sucedido fue la presidenta del Senado, Victoria Villarreal: No denigre la
institución que preside”, lanzó Patricia Bullrich en su cuenta de la red social
X. “No sea cómplice del kirchnerismo destructor. Al menos siga del lado del
pueblo que la votó para cambiar este país. No convalide a la corporación
política más abyecta de la historia”, concluyó. (La Nación, 10 de julio)
La vicepresidenta contraatacó: “Ministra Bullrich, la
democracia fue denigrada cuando personas que integraron orgas terroristas como
en su caso, manejaron durante décadas el destino del país”, le achacó… “Entre
otras cosas me votaron para defender la institucionalidad y hacerla respetar,
no para levantarme cuando las papas queman o cuando el Ejecutivo recuerda que
soy Vicepresidente”. (La Nación, 10 de julio)
Poco antes de estas declaraciones, uno de los voceros
extraoficiales del gobierno, Alejandro Fantino, expresó lo siguiente: Con
Toto Caputo hablé. Mandrilandia, los ingenieros del caos de Mandrilandia, están
necesitando meter un misil en un agujero que se llama superávit fiscal. Hay
tres reactores de la nave espacial. Hay un reactor que se llama déficit de
cuenta corriente; hay otro reactor que se llama tipo de cambio -síganme, porque
lo hablé con Toto- y hay otro reactor que se puede llamar déficit o se puede
llamar superávit fiscal. Hay un triángulo y tres reactores, y la nave de Javier
va. Y atrás vienen los kukas, Mandrilandia, si fuese Galáctica los Cylons... Es
Star Wars, tirándole. (Clarín, 10 de julio)
El economista Diego Giacomini, ex íntimo de Milei, concluyó
que las palabras de Fantino, que tiene trato directo con el presidente, significan
el comienzo de una gran ofensiva libertaria contra la oposición, responsabilizándola
de la crisis económica actual. En ese marco, Milei y los suyos repetirán un
discurso parecido al que pronunció uno de los próceres del liberalismo, Alvaro Alsogaray,
quien en junio de 1959 culminó el lanzamiento de su brutal plan de ajuste junto
con una famosa frase “hay que pasar el invierno”.
Mientras los de arriba se matan entre ellos y se multiplican
las causas judiciales que involucran a funcionarios de alto rango en el
gobierno, comenzando por Milei, buena parte de las patronales que venían
sosteniendo la política del oficialismo, comenzaron a trazar rayas y reclamar por
lo suyo. Milei está más débil que nunca, por lo tanto existen condiciones más
que buenas para que la clase trabajadora, la más perjudicada por el ajuste, le
pegue un golpe decisivo.
Para eso, hay que organizar una huelga general activa, que
se construya en cientos de asambleas y coordinadoras regionales, que además discutan
y resuelvan un plan obrero y popular alternativo. Nada de esto hará la podrida
burocracia sindical peronista, que, al igual que sus dirigentes, Cristina,
Kicillof, Massa y compañía, no tienen ningún interés en acabar con la
motosierra, porque, como buenos defensores del capitalismo semicolonial,
pretenden que continúe funcionando, para que el “trabajo sucio” lo hagan otros.
La izquierda y los sectores combativos en serio deben
convocar a la realización de un gran encuentro obrero, a nivel central y en
todas las provincias, en donde se ponga en pie un Centro Coordinador de la
Resistencia, que funcione de manera democrática e impulse el plan de lucha, en
camino al Argentinazo, que reclaman las actuales circunstancias.



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