Por Damián Quevedo
En agosto de 2007, Guido Alejandro Antonini Wilson -un agente del chavismo íntimamente relacionado al gobierno kirchnerista- llegó a Argentina en un vuelo privado de la empresa Royal Class procedente de Venezuela. Este personaje llevaba consigo una suma de dinero no declarada (aproximadamente 800.000 dólares). El incidente, que generó un escándalo mediático, fue conocido como "Causa Antonini".
Varios años después, en febrero de 2025, la empresa Royal Class
se vio involucrada en un acontecimiento parecido, ya que la única pasajera de uno
de sus aviones -Laura Belén Arrieta(imagen de arriba, a la derecha)- ingresó al país, a través de Aeroparque,
una cantidad muy grande de valijas sin ningún control aduanero. Luego de que el
periodista Carlos Pagni denunciara esta irregularidad, la justicia inició una
investigación.
Dos fiscales, Claudio
Navas Rial y Sergio Rodríguez, produjeron un dictamen que exhibía las
irregularidades de aquel vuelo. ¿Por qué es un viaje misterioso? En primer
lugar, fue abordado por una sola pasajera: Laura Belén Arrieta, una persona
ligada al oficialismo al ser responsable de la organización C-PAC, grupo
conservador a través del cual el presidente Javier Milei, y sobre todo su
máximo asesor Santiago Caputo, se relacionan con el Partido Republicano de
EE.UU. y con el sector de Donald Trump[1].
El gobierno tendrá deberá enfrentar esta causa en un contexto judicial más que adverso, ya que continúa la investigación de otro escándalo de corrupción, la “criptoestafa”, que tuvo a Javier Milei como uno de sus partícipes necesarios. Para embarrarla aún más, el presidente viajó a Chaco para brindarle su apoyo a un turbio pastor evangelista, que miente en público de manera escandalosa para justificar el origen de su fortuna.
Un insólito relato ha capturado la atención en Argentina, luego de que el pastor Jorge Ledesma, organizador de un reciente congreso evangélico al que asistió el presidente Javier Milei, afirmara haber experimentado un "milagro" económico. Según Ledesma y su hijo, Cristian, cien mil pesos argentinos se habrían transformado en cien mil dólares en una caja de seguridad bancaria… (www.reduno.com.bo, 8 de julio)
La corrupción entre funcionarios estatales, tanto en este como en los anteriores gobiernos, es moneda corriente, porque así funciona el capitalismo. Los representantes de las grandes empresas -que ganan fortunas depredando regiones enteras del planeta y súper explotando a millones de trabajadores- no defienden a esta gente de manera gratuita, sino que exigen una tajada para compensar sus servicios, como el “derecho al saqueo” de los viejos ejércitos invasores.
El drama para los capitalistas es que este tipo de compensaciones, que tienen lugar mediante mecanismos corruptos, afectan la “honorabilidad” de los funcionarios políticos, judiciales y militares que las reciben, lo cual, a la larga, debilita al régimen sobre el que se apoya el sistema. Por eso, cada tanto, la justicia, que es una de las instituciones más corruptas, debe tomar cartas en el asunto y castigar a algún “descarriado”, situación que también utilizan los oficialistas de turno para saldar cuenta con sus rivales.
De esta forma, los macristas y libertarios aprovechan las circunstancias para pegarle al peronismo, cuyos gobiernos han sido obscenamente corruptos. El problema para estos es que, mientras avanzan contra de Cristina y su banda, les explotan escándalos como los que empezaron a salir a la luz, demostrando que, dentro de la política burguesa, nadie es ajeno al pecado de la corrupción.
Los jueces, que forman parte de la “casta” que más rápido se acomoda a los cambios de la política y tomaron nota de esta realidad, ya se están preparando para un futuro en el que, inexorablemente, Milei caiga en desgracia. Saben, como buena parte del stablishment, que, tarde o temprano, el pueblo saldará cuentas con la motosierra, y, en ese marco, el gobierno cambiará de color. Por eso están acumulando pruebas para hacer con el actual presidente lo mismo que hicieron con Cristina, hace poco, o con Menem, tiempo atrás.
Si los procesos judiciales contra el gobierno crecen y continúan, los mismos jueces pueden acelerar la debacle libertaria, construyendo una especie de 2001, pero controlado desde Comodoro Py. Los capitalistas y sus cuadros más lúcidos, deben de estar analizando esta perspectiva, porque, en definitiva, no les interesa la ideología de los gobernantes sino el mantenimiento del sistema capitalista, que, de una u otra manera, es lo que les da de comer.
No hay que descartar que este proceso se acelere, o lo aceleren desde el mismo poder imperial que sostiene a Milei, ya que la situación económica está cada vez peor: la recesión que no tiene miras de detenerse, una burbuja de deuda que tiende a explotar y un ejecutivo nacional que ha perdido el apoyo de los gobernadores y viene de sufrir varias derrotas electorales. Las salvajes internas, dentro del oficialismo y la oposición, son expresiones elocuentes de la crisis de un régimen, que, habiendo comenzando en 2001, nunca fue cerrada, ni siquiera en los períodos de bonanza de Néstor y Cristina Kirchner.
Los trabajadores y el pueblo no deben apoyar a ninguna de las fracciones que están peleando en esta guerra entre los de arriba, todo lo contrario, deben romper con los partidos y dirigentes de la burguesía y comenzar a transitar un camino independiente, con un Partido de Trabajadores, revolucionario y socialista, que los represente.

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