viernes, 6 de junio de 2025

Crisis yanqui... Musk apunta la motosierra a la cabeza de Trump


Por Ernesto Buenaventura 

La ruptura entre Donald Trump y su ex aliado, Elon Musk, fue escalando desde que este último renunciara a su puesto en el gobierno federal, convirtiéndose en una crisis política de enormes dimensiones. Una situación que expresa la debilidad del imperialismo yanqui, en un marco en el que China ha salido a disputarle el control de los mercados. 

Musk acusó al mandatario estadounidense de estar vinculado a los archivos del caso Jeffrey Epstein, el multimillonario condenado por delitos sexuales y acusado de liderar una red de tráfico de menores. En su cuenta de X, la red social de la cual es dueño, Musk apuntó directamente contra Trump, y, además, pidió el juicio político (impeachment) del presidente, proponiendo al senador J.D. Vance como su reemplazo[1]. 

Las acusaciones de Musk hacen recordar el escándalo Watergate que terminó con la renuncia de Nixon. Eso sucedió en otro contexto internacional de máxima debilidad para los Estados Unidos, ya que estaba sufriendo su primera derrota militar, a manos del Vietcom, la guerrilla vietnamita. 

El marco político, social y económico es ahora mucho más desfavorable que aquel. No sólo porque Estados Unidos viene de sufrir otra derrota militar tan humillante como la de Vietnam, esta vez en Afganistán, sino porque está perdiendo la hegemonía mundial que gozaba desde la caída de la burocracia Soviética. El imperialismo chino está ganando terreno, particularmente en el “patio trasero” de Trump, América Latina. 

El actual presidente de los Estados Unidos es un producto bizarro de la crisis de esta potencia. No solo por su carácter de outsider, sino porque además fue protagonista de una escena impensable en la ordenada institucionalidad norteamericana: la ocupación del Capitolio, que terminó con manifestantes muertos en medio de denuncias por fraude en las elecciones presidenciales. 

Trump, que conquistó su segundo mandato gracias a la debacle de los demócratas y la salud mental de Joe Biden, atraviesa una fenomenal crisis política interna inmediatamente después de haber retrocedido en chancletas frente a la presión de Xi Jinping. ¡Este es un contexto más que favorable para que el movimiento de masas lo aproveche y pase a la ofensiva contra los lacayos locales de los yanquis, liberando a sus países del yugo imperial! 

El principal aliado de los trabajadores y los pueblos oprimidos será el movimiento obrero estadounidense, que, motivado por las políticas de ajuste de Trump, protagonizará grandes luchas que golpearán a la maquinaria imperialista en sus entrañas. 



[1] Ámbito financiero

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