viernes, 21 de febrero de 2025

La crisis abierta con el criptogate continúa y tiende a profundizarse


Por Damián Quevedo 

Las repercusiones de la estafa llevada a cabo por el presidente y su hermana, apenas comienzan. Probablemente esto le costará la pérdida de votos en las elecciones de medio tiempo y la imposibilidad de conformar un frente común con el macrismo, lo cual hubiera fortalecido las posibilidades del gobierno de incrementar su fuerza política en el parlamento. 

Mauricio Macri encabezó este jueves  en San Isidro un encuentro de candidatos del PRO, con el objetivo de exhibir una renovada dirigencia y preparar a su partido para enfrentar a Axel Kicillof y a La Libertad Avanza en tierra bonaerense. Tras el escándalo de la estafa cripto $LIBRA, macristas y libertarios detonaron los puentes de contacto en medio de un escenario ya cascoteado por la fuga de intendentes del PRO a las fuerzas del cielo[1]

Esta fuga de funcionarios macristas fue anterior al escándalo de las cripto, la imagen presidencial ya no es la misma luego de la estafa y la publicación de los pasajes omitidos de la entrevista de Milei con Jonatan Viale. Ahora, el presidente argentino, que está transitando su novena gira por EEUU, salió a buscar -mucho más débil que nunca- cierto respaldo para encarar los juicios venideros y la negociación con el FMI. 

Aunque el ejecutivo logró avanzar algunos casilleros en el senado, con el fin de las PASO y el boicot a la conformación de una “comisión investigadora”, tuvo que dejar de lado la pretensión de imponer al juez Lijo en la Corte. Esto último es el producto directo del criptogate. 

Pero el asunto no terminará ahí, razón por la cual desde el ejecutivo han salido a consultar a varios estudios jurídicos, preocupado por las repercusiones legales del acto de corrupción presidencial. En ese marco, el criptogate profundizó la crisis política en un contexto económico nada favorable, ya que el país atraviesa una recesión brutal, con cierres de fábricas de capitales nacionales y abandono del mercado local por parte de las multinacionales. 

En el último año, Argentina experimentó una notable salida de empresas multinacionales y una serie de cierres, suspensiones de producción y despidos en diversas industrias, reflejando la compleja situación económica que atraviesa el país. Los datos son contundentes, según un informe de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (Csira), entre noviembre de 2023 y agosto de 2024 se perdieron 38.532 puestos de trabajo en la industria. Si se incluyen los sectores de construcción y minería, la cifra asciende a 126.050 empleos perdidos[2]

La cuestión es cuánto falta para que esta crisis tenga una respuesta contundente por parte de la clase obrera. Aunque las aguas parecen calmas, el ajuste empuja a los y las de abajo a una nueva rebelión, que, como siempre ha ocurrido en este país, saldará cuentas de manera expeditiva con los y las de arriba. La explosión social que se avecina será mucho más radicalizada que las anteriores, porque el partido de la “contención”, el peronismo, está más en crisis que los libertarios y el macrismo. 



[1] Ámbito financiero 20/02/2025

[2] Ámbito financiero  24/12/2024

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