La Justicia porteña condenó al ex legislador del MST,
Alejandro Bodart, a la pena de seis meses de prisión en suspenso por una serie
de declaraciones publicadas en 2022, a través de los cuales acusó -justamente-
a Israel de ser un Estado “racista y genocida”. Bodart ya había sido absuelto
en agosto pasado por la jueza Natalia Molina y con anterioridad lo había hecho,
en mayo de 2023, el juez Pablo Cruz Casas.
La condena fue impuesta por dos votos contra uno por los
jueces Jorge Franza, Ignacio Mahiques y Patrica Larroca de la sala III Cámara
Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas de la ciudad de Buenos Aires,
quienes revocaron la absolución que había beneficiado al exlegislador. (La
Nación, 3 de enero)
Según este mismo medio: Los jueces de la mayoría dijeron
que “las expresiones de Bodart constituyen una narrativa que proporciona las
bases para deslegitimar la existencia de Israel y realizar un llamado a su
destrucción que va más allá de cualquier opinión o crítica contra las acciones
tomadas por las autoridades de ese país”.
“Bajo el ropaje de críticas legítimas, despliega un
arsenal discursivo discriminatorio que contiene una comparación del movimiento
político sionista con el nazismo”, expresa el fallo, que señala que el
exlegislador “niega el derecho del Estado de Israel a existir y que postula que
la comunidad judía allí establecida ocupa un territorio que le pertenece a otro
pueblo, adquiere la cualidad discriminatoria por el modo en que se expresan las
palabras y confluyen como base para instigar violencia, hostigamiento y
persecución”.
El Centro Simon Wiesenthal señaló en un comunicado que el
eslogan del “río al mar” tuiteado por Bodart “no hace otra cosa más que
proponer borrar del mapa al único Estado Judío, al que deslegitima y demoniza,
para que entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo solo exista Palestina. Esto
es sostener que para terminar con un falso genocidio (el de Israel sobre
Palestina) debería llevarse a cabo otro genocidio sobre los diez millones de
habitantes que Israel reconoce en su nación de más de 76 años”.
En marzo de 2010, la justicia de CABA condenó, con
fundamentos parecidos, a uno de nuestros dirigentes: La semana
pasada la justicia condenó a Juan Carlos Beica a 6 meses de prisión en
suspenso. La causa: denunciar al Estado de Israel durante una masiva marcha de
repudio contra la Operación Plomo Fundido, donde el ejército israelí asesinó a
más de 1.400 palestinos y dejó 10.000 heridos además de destruir la
infraestructura y gran parte de las viviendas de Franja de Gaza.
El fallo sienta un gravísimo precedente no solo contra el
legítimo derecho a la protesta social sino que es un paso más de una campaña
que se desarrolla a nivel internacional que pretende perseguir a todos aquellos
que realizan declaraciones antisionistas acusándolos de incurrir en una
“discriminación antisemita”, que como ya denunciamos anteriormente es una burda
maniobra destinada a confundir sionismo con judaísmo, y así acallar las
críticas al Estado de Israel. (La Izquierda Diario, 18 de marzo de 2010)
Sin embargo, luego de una serie de movilizaciones y una gran
campaña nacional e internacional de solidaridad de apoyo y reclamo de absolución, un
tribunal de segunda instancia absolvió a Juan Carlos Beica, sentando un
precedente que debería ser el que prime en cuanto al proceso llevado adelante
contra Bodart, ya que un caso prácticamente idéntico. (Leer todo el fallo)
El recurrente expuso que el juez de grado sustentó su
resolución pasando por alto cuestiones concretas sumamente relevantes para la
dilucidación del caso y afirmando que quien es antisionista es antijudío y por
lo tanto es un discriminador al que hay que condenar. Explicó que esa
equiparación de antisionismo y antijudaísmo era falsa, pues la condición de
judío sería una atribución interna del ser humano nacido de padres judíos,
mientras que sionista sería una posición política que puede ser asumida por
cualquier persona en el mundo.
Por otra parte, sostuvo que Beica nunca determinó a otro
a cometer delito alguno, como se habría afirmado en el fallo, sino que se
limitó a adherirse al reclamo de que cesen los ataques del Estado de Israel a
la Franja de Gaza; refiriéndose al Estado de Israel y a sus financistas, a los
que calificó de genocidas, criminales, fascistas y les atribuyó el mote de
ratas, por atacar a un pueblo indefenso.
Agregó que rata es un animal despreciable que ha
propagado pestes que han matado a gran parte de la humanidad, de modo que
quienes actúan matando de ese modo, se comportan como las ratas y a eso se
refirió el imputado, es decir, a la producción deliberada de un genocidio por
parte del Estado de Israel, y no a persona alguna por su condición religiosa,
racial, social o de otra naturaleza.
Entendió que el juez de grado tomó sólo una parte de los
dichos de Beica para calificar su conducta como discriminatoria, imputándole
así un comportamiento descontextualizado, esto es, una conducta que no se halla
precisada en sus circunstancias de tiempo, lugar y modo. Sostuvo que en la
sentencia se afirmaba que existió una provocación a la comunidad judía,
expresada a través de las banderas utilizadas en la marcha. Sin embargo,
aclaró, su defendido no era portador ni colocó allí ninguna de esas banderas,
sino que en la manifestación participaron muchas organizaciones, por cuyo
accionar el imputado no era responsable.
De cualquier manera, el significado de ellas era el de
equiparar el genocidio del Estado de Israel con el cometido por el
nacionalsocialismo. La manifestación, por tanto, no se dirigía contra los
judíos, sino contra el Estado sionista de Israel y contra su embajador en
Argentina, que daba una conferencia justificante de los ataques a la Franja de
Gaza en el interior del edificio de la AMIA. (Párrafos del fallo)
En base a estas mismas consideracione nos solidarizamos con Alejandro Bodart y exigimos su inmediata absolución. Al mismo
tiempo repudiamos a quienes, desde la embajada de Israel y la justicia adicta
al régimen genocida de este Estado impuesto a sangre y fuego por el
imperialismo, impulsan la persecución contra quienes se solidarizan con la justa
lucha del pueblo palestino.

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