martes, 16 de julio de 2024

El tratado de Lausana y la diáspora del pueblo kurdo


Por Musa Ardem 

El Tratado de Lausana, que modificó el acuerdo de Sevres -de post guerra- fue firmado en la ciudad suiza que lleva ese mismo nombre, estableciendo las fronteras de la Turquía moderna. Este pacto inter imperialista, tuvo lugar en el mes de julio de 1923 entre los gobiernos de Grecia, Turquía y las naciones aliadas de la Primera Guerra Mundial, definiendo además las fronteras europeas de Grecia y Bulgaria. 

Según lo acordado, se dio por terminado el dominio turco en Chipre, Egipto, Sudán, Siria e Irak, regiones que fueron particionadas, para convertirse en “protectorados” de las potencias victoriosas, principalmente Inglaterra y Francia. En ese marco, los territorios del Kurdistán terminaron en poder de los estados capitalistas de Irán, Siria, Turquía e Irak. Turquía también renunció -en favor del Reino de Italia- a sus intereses en Libia. 

Desde ese momento, surgieron en ese país todo tipo de proyectos de “reconstrucción del Imperio Otomano”, como el que hoy por hoy encarna su presidente, el "sultán" Recep Tayyip Erdogan, quien organizó las tropas mercenarias de ISIS, ordenó la ocupación del norte de Siria y el envío de efectivos a Libia, de manera de sostener a una de las facciones en pugna. 

Si en Lausana hubo un sector que perdió más que nadie en esta fenomenal repartija, perpetrada por quienes se había convertido en los dueños del mundo -hasta ser desplazados por los Estados Unidos, luego de la Segunda Guerra- fue el pueblo kurdo, que de golpe y porrazo se vio obligado a transformarse en iraní, irakiano, sirio o turco, pasando a ser violentamente oprimido por los estados de estos cuatro países. 

Desde ese momento, la resistencia kurda entró en una nueva fase, pegando un salto en el año 1978 con la fundación del PKK, Partido de los Trabajadores del Kurdistán, liderado por Abdulah Ocalan, quien se encuentra preso en la cárcel isla de Imrali, en Turquía. Esta organización ha estado al frente de la lucha por la liberación nacional desde ese momento, conduciendo la batalla por Kobane, en 2015, gracias a la cual, luego de derrotar a ISIS, los kurdos y las kurdas pasaron a contar con una región semi autónoma en el norte de Siria, denominada Rojava. 

Aunque rechazamos las posiciones políticas, reformistas, del PKK, nuestro partido hace varios años que milita de manera solidaria la resistencia kurda, habiendo incluso enviado brigadistas, tanto a Rojava como a Turquía. Desde esa ubicación continuamos convocando a liquidar el pacto de Lausana, defendiendo  el derecho del pueblo kurdo a tener su propio estado o regiones autónomas, que desde nuestro punto de vista deberían construirse con un carácter obrero y socialista, en el marco de una Federación Socialista de Medio Oriente que termine de expulsar a los imperialistas y a todos los gobiernos capitalistas de la región.

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