Por Damián Quevedo
Los representantes más tradicionales del capital financiero acaban de denunciar -ante la comisión nacional de defensa de la competencia- a Mercado Libre, por el uso monopólico de su billetera virtual. La denuncia apunta a los límites impuestos por esta compañía a la aplicación Modo, que compite en ese rubro con la que comanda uno de los principales aliados de Milei, Marcos Galperín.
Según indicaron a través de un comunicado, divulgado en las últimas horas, en la denuncia aportaron "un gran número de pruebas y documentos contundentes que demuestran con claridad las conductas abusivas y exclusorias, que llevan a cabo Mercadolibre SRL, Mercado Pago Servicios de Procesamiento SRL y MercadoLibre, Inc."[1]
Milei, más allá de contar con el apoyo de personajes de la talla de Galperín, no ha podido ganarse la confianza de las grandes multinacionales ni del FMI, que es la entidad más representativa del capital financiero. Por esa razón, en su última gira a los Estados Unidos fue a buscar financiación a la cueva de los buitres, que comanda el mafioso Michael Milken, algo parecido a lo que hizo la canciller Mondino, que, para eso, viajó a Pekín.
Esta es una de las principales causas de la debilidad del gobierno nacional, que, desde que asumió el poder, no ha podido consolidarse como representante de uno o varios sectores importantes de la burguesía. Al no existir un gobierno sólido, que contenga e interprete a una parte significativa de los dueños del país, se profundizan la crisis y las luchas intestinas, dentro de los partidos y demás organizaciones patronales.
Los trabajadores y el pueblo deben aprovechar estas peleas y divisiones para enfrentar a los de arriba, ya que se los puede derrotar mucho más fácilmente de lo que parece. Para eso, la clase obrera tiene que romper con los viejos dirigentes peronistas y empezar a pelear por una salida de fondo, la liberación nacional y social, que sólo podrá ser conquistada a través de una revolución, otro Argentinazo.

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